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El atroz empeño de olvidar lecciones aprendidas
Raúl Castro
En primer lugar discrepo con la idea de que dichas declaraciones y disposiciones constituyan un desafío a Fidel Castro. Cualquiera que conozca el carácter totalitario y tiránico del régimen cubano sabe que Raúl no es más que el amanuense de Fidel. Como he dicho en otras oportunidades, en los regímenes totalitarios la obsecuencia se llama lealtad. Consecuentemente, mientras Fidel esté vivo, en Cuba no se hará nada que él no disponga, y por supuesto ninguna disposición permitirá modificar el régimen opresivo y dictatorial vigente por más de 52 años.
Sufrimiento
Puedo decir una vez más que es evidente que el mundo se empeña en ignorar el sufrimiento existente en la patria de Martí, en función de la defensa de unos derechos humanos que parece no se aplican a los cubanos. Y peor aún, el quinto mandamiento parece que sólo se debe aplicar a la derecha genocida pero no al terrorismo de la izquierda idealista. Tanto es así que el Papa, que recientemente criticara a China por la violación de los derechos humanos, en 2009 envió al cardenal Bertoni a Cuba a felicitar a los Castro por estar a favor de los pobres y de la solidaridad.
Para justificar el despido de los quinientos mil empleados públicos, que ahora parece se duplicará, Raúl Castro pretende reconocer que se han cometido errores. Pero ¿a qué errores se refiere? Y, por supuesto tengo mis dudas, socrática y cartesiana, de que esta declaración implique una modificación del régimen opresivo que impera en la isla. Por favor recordemos que la política es la que determina la economía y no viceversa, como pretendiera el ex presidente Bill Clinton.
En recientes declaraciones, el Papa nuevamente se manifiesta en contra del capitalismo, y así la izquierda continúa, como reconociera Thomas Sowell, apropiada de la ética de la sociedad: «El que está en contra de ella no sólo está equivocado sino que es un pecador». En tal sentido el gran peligro del mundo en la actualidad reside en la demagogia de la supuesta igualdad que permite alcanzar el poder, y se ignoran los condicionamientos de la libertad. Entre esos errores más sobresalientes se encuentra el desconocer que tal como dijera James Madison, las mayorías no tienen el derecho de violar los derechos de las minorías. Donde esta limitación no existe, la supuesta democracia se convierte en una demo-dictadura.
Violación
Esa realidad se percibe hoy más claramente en Venezuela, donde no sólo se violan los derechos de las minorías sino, finalmente, igual el de las mayorías mediante una ley que permite perder las elecciones y ganar la mayoría en la Legislatura. No obstante esta obviedad manifiesta, Hillary Clinton, representante del país al que le debemos la libertad en el mundo, tuvo un encuentro amistoso con Hugo Chávez durante la asunción de Dilma Roussef como la presidenta de Brasil. Entre tanto el Sr. Peña Exclusa está preso por no estar de acuerdo con la violación de los derechos individuales.
Diría que sorpresivamente Roussef en su discurso de asunción se manifestó de manera tan contraria a lo que ella representa, que hasta Chávez se desapareció inopinadamente de la escena. Parecería que si bien la presidenta de Brasil puede no haber aprendido de Estados Unidos, tal vez se ha dado cuenta de que si la China crece al 10% por año es porque ya no es socialista. Por tanto, parece haber aprendido más que su antecesor al respecto, y piensa reducir el gasto público, bajar la inflación y privatizar la extracción de petróleo en los nuevos yacimientos. Por supuesto, ante esta alternativa ya aparecieron las protestas de su propio partido y de sus asociados. Más recientemente ha decidido imponer mayores restricciones a la entrada de capitales especulativos para evitar la actual sobrevaluación del real, pero el problema es más complejo.
No obstante esta aparente sabiduría, pretende volver a juzgar a los militares, no obstante haber dicho que no tiene rencores ni deseos de venganza. Pero, oh casualidad, se pretende juzgar los delitos de los militares pero no los de los idealistas terroristas, de los cuales ella formó parte. Ese proceso ya lo intentó Lula y fracasó, pues la Corte se negó, tal como debe ser en un país en el que impera el principio fundamental de derecho penal «nulae pena sine lege». Tampoco los militares están dispuestos a permitir esa violación del Derecho.
Y pasemos entonces a otro aspecto de la realidad actual decididamente relevante, y que es sin lugar a dudas la problemática creada por el WikiLeaks. No voy a discutir el derecho fundamental de la libertad de prensa, pero creo que en ese caso existen otros elementos que deben tenerse en cuenta. Según el diccionario de la Academia, diplomacia significa: 1) Ciencia o conocimiento de los intereses y relaciones de las naciones.
2) Servicio de los Estados
en sus relaciones interna-
cionales. Pero he aquí que
el Webster dice: El arte y práctica de conducir negociaciones entre las naciones y habilidad de manejar los asuntos sin crear hostili-
dades.
Negociación
En fin, la diplomacia entre los gobiernos implica la negociación para evitar la guerra. En otras palabras la diplomacia implica decir lo que se debe decir en función de los objetivos de los Estados. Y todo Estado a mi juicio tiene en el ámbito internacional derecho a la privacidad de sus documentos oficiales, salvo que ello haya implicado la comisión de un delito legalmente tipificado. O sea, no es el derecho a la comisión de un crimen en secreto.
Si miramos hacia el pasado, cuando se carecía de la tecnología computacional y las comunicaciones electrónicas, la privacidad oficial era un hecho y un derecho. Cualquiera que intentase violarla, estaba forzado primeramente a violar el derecho de propiedad privada y apoderarse indebidamente de los documentos oficiales. Tal acción implicaba la comisión de un doble delito. No creo que sea pertinente que el adelanto tecnológico permita per se modificar ad hoc el Código Penal.
Si volvemos a los hechos descubiertos por WikiLeaks, nos encontramos con el pensamiento del Departamento de Estado respecto a Hugo Chávez y Cristina de Kirchner. Hay una lógica detrás de ese pensamiento: la diplomacia aparentemente requería el ocultamiento de los mismos para evitar hostilidades. Pero por supuesto, WikiLeaks en este caso se convirtió en un instrumento adicional para justificar el antiyankismo imperante en nombre del antiimperialismo. En fin, por todo lo escrito anteriormente siento que nos encontramos en un mundo confuso y no pretendo saber a dónde vamos.


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