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El BCRA vendió u$s 50 millones
Los inversores están saliendo de todo lo que represente riesgo. Por eso se van de las Bolsas y de los bonos de los países emergentes en un movimiento que se llama «fly to quality» (vuelo a la calidad), buscando los activos más seguros. La Argentina no está ajena al movimiento y la reapertura del canje de la deuda perdió parte de su atractivo.
El monto de negocios fue moderado. En el Mercado Abierto Electrónico (MAE), las operaciones sumaron $ 899 millones. Hay que aclarar que $ 370 millones correspondieron a Letras y Notas del Banco Central (Lebac y Nobac), por lo que para bonos quedaron tan sólo $ 530 millones.
Los vendedores esta vez fueron amplia mayoría. No hicieron esfuerzos para retener los bonos. En los títulos del canje de la deuda se prolongó la baja que se inició hace varias ruedas. Tanto el Discount como el Par en pesos perdieron un 2,50%. Los cupones PBI siguieron su feroz derrumbe. Esta vez bajaron más del 4%. La versión en pesos está un 12% abajo en lo que va del mes, mientras los nominados en dólares pierden el 7% en el mismo lapso.
Los bonos posdefault en pesos que indexan por el CER y son de menor plazo que los del canje de la deuda soportaron mejor la crisis, a excepción del Bocon Pro 13, que perdió un 3%. Éste es un bono de mercado reducido; por eso los inversores lo venden rápido cuando hay problemas. El otro bono damnificado fue el Bogar, que cayó un 2,33%. Los demás títulos tuvieron bajas de entre el 1% y el 1,50%.
Entre los bonos posdefault en dólares, el más afectado fue el Boden 2015, que cayó el 2,10%. Pese a vencer dentro de cinco años, para este momento de nervios es un bono de largo plazo. En cambio, el Boden 2012 sólo bajó el 0,80% y el Boden 2013, el 0,50%. Sus vencimientos más cortos los hacen más seguros.
La tensión que provoca Grecia se trasladó al mercado de cambios, donde el dólar subió por la compra de privados. El Banco Central, por primera vez en dos meses, tuvo que salir a vender u$s 50 millones para que el dólar no alcanzara precios no deseados.
Carlos Lizer, de Puente, alertó que «el Banco Central va a controlar el dólar no sólo cuando baje, sino cuando suba. Quieren evitar las oscilaciones bruscas». Esta estrategia no difiere de la que llevaba adelante Martín Redrado cuando era titular de la autoridad monetaria.
Como la mesa de dinero del Central tiene gimnasia en estas situaciones, aplicó la estrategia de colocar bloques de u$s 5 a u$s 10 millones en el «offer» (oferta). Los privados le compraron u$s 50 millones, pero el dólar se aplacó porque después aparecieron otras manos vendedoras que se dieron cuenta de que a la mañana habían comprado caro. Después del mediodía, el dólar bajó en el Forex-MAE un centavo desde el máximo de $ 3,9050, para cerrar a $ 3,8950, el mismo valor del día anterior.
El monto de negocios fue más elevado que las ruedas anteriores. Entre el Forex-MAE, la plaza mayorista más importante, y el MEC de los corredores de cambio, operaron u$s 694 millones.
En las casas de cambio, donde el dólar tocó $ 3,92 para la venta, bajó a $ 3,91 después de que el Central salió a vender. En el mercado marginal, el «blue» subió un 0,30%, a $ 3,92.
El Central no sólo intervino en el mercado de contado. También hizo fuertes ventas en los mercados de futuro, que hicieron que n el OCT-MAE se operaran u$s 360 millones.
Las tasas de futuro bajaron ante la oferta del Central. Jugarse a fin de mayo cuesta el 5,69% anual. En los plazos más cortos la tasa apenas sobrepasa el 7%.
Los precios de los fines de mes más cortos se aplacaron porque allí se centró la intervención oficial. Fin de mayo ahora se opera a $ 3,9108 (+0,11%), mientras fin de junio bajó el 0,11%, a $ 3,9325. En cambio, fin de año, donde no hubo casi intervención, vale $ 4,1775 (+1%).
Para hoy, el clima sigue denso y si no aparece alguna solución conjunta entre Estados Unidos, Europa y organismos multilaterales, va a ser difícil que cambie el humor de los inversores.


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