11 de noviembre 2014 - 00:00

El cabaret teatral rescata a una reina de la revista

Ivana Rossi interpretará a Celia Gámez, la corista argentina que llegó a España en 1929 y se convirtió en la reina de la revista madrileña, en una vida novelesca que incluye la leyenda de que hasta fue amante de Alfonso  XIII.
Ivana Rossi interpretará a Celia Gámez, la corista argentina que llegó a España en 1929 y se convirtió en la reina de la revista madrileña, en una vida novelesca que incluye la leyenda de que hasta fue amante de Alfonso XIII.
 Sólo los más memoriosos recuerdan hoy a Celia Gámez (Buenos Aires, 1905-1992), quien dejó, entre otras cosas, un importante legado discográfico. No era particularmente bella, ni tenía una gran voz, pero cuando dejó atrás su pasado de corista y cantante de tangos para viajar a España, su extraordinario magnetismo y picardía pronto la convirtieron en la reina de la revista madrileña.

Su amplio repertorio musical y una vida de leyenda -rica en costumbres disipadas, escándalos amorosos y avatares políticos- sirvieron de fuente de inspiración a "La Celia", un musical de pequeño formato que se estrenará mañana en el Maipo Kabaret. Su protagonista es la actriz, cantante y bailarina Ivanna Rossi ("Forever young", "Primeras damas del musical", "Boccato di cardinale") a quien acompañarán en el escena rio cuatro bailarinas y tres músicos.

Dialogamos con ella:

Periodista: ¿Cómo se originó este proyecto?

Ivanna Rossi:
Lo impulsó Lino Patalano. El libro es de Santiago Castello, un escritor y periodista español muy famoso (subdirector del diario ABC), y lo dirige Emilio Sagi, considerado el director de escena más importante de la ópera española. Es extraño que nadie le haya dedicado, en España, un espectáculo a una artista que fue figura de culto. Pero ahora hay una gran expectativa. Sagi y Patalano me contaron que un productor español, al enterarse de este estreno, les comentó: "Al fin alguien le hace un homenaje a esta mujer". Ahora están en tratativas para llevar "La Celia" de gira por España, a partir de mayo de 2015.

P.: ¿Es una biografía musical?

I.R.:
En el es pectáculo se cuentan muchas cosas de su vida y todas son ciertas. Entre ellas, sus inicios como cantante en el teatro Maipo donde arrancó como chica del coro y compartió escenario con Gloria Guzmán y Tita Merello-; el viaje que hizo a España, en 1929, acompañando a su padre a cobrar una herencia y su inesperado descubrimiento artístico cuando en un tren, rumbo a Barcelona, una marquesa la oyó cantar algunos tangos y de inmediato la invitó a participar de un evento navideño en el teatro Pavón de Madrid. A esa gala asistió el rey Alfonso XIII, que según dicen fue su amante y quien la impulsó en su camino a la fama. No sabemos qué habría pasado si el rey no se hubiera fijado en Celia. Pero, lo importante es que ella fue creciendo artísticamente, sin copiar a nadie y se mantuvo vigente durante más de 50 años trabajando con los mejores coreógrafos y escenógrafos de España. Creó un estilo único, que después siguieron muchas otras cantantes, como Rocío Jurado y Rocío Durcal.

P.: ¿Qué temas incluye el espectáculo?

I.R.:
Hay zarzuelas, coplas, chotís... Son 14 temas muy conocidos del cancionero español, como "Los Nardos", "Que viva España", "El Gulu Gulu", "El Pichi" y "El Beso". Lo curioso es que ella popularizó estas canciones sin perder jamás su acento argentino que se le mezclaba con el español. Los arreglos musicales son de Jordi López y el vestuario de Renata Schussheim es fantástico. Incluye 40 cambios.

P.: ¿Qué atributos destacaría de esta artista?

I.R.:
Su gran personalidad -algo que se percibe en cada interpretación- y su carisma. Yo hago de Celia, no imitándola al detalle, sino un poquito desde mí. Fue una mujer que pasó por todo. Triunfó durante la Guerra Civil Española, en una etapa muy difícil, pero cuanto peor era la situación, más se volcaba la gente al entretenimiento y a lo glamoroso. Ese era su refugio. Celia llegó a ser muy rica e invertía mucho sus espectáculos. Pero con la guerra le requisaron todas sus cuentas bancarias, joyas y propiedades. Tampoco fue muy afortunada en el amor, el que no se le moría, era homosexual o la engañaba con alguna de sus bailarinas. Ya en el ocaso de su carrera decide volverse a Buenos Aires y terminar sus días aquí.

P.: ¿Cómo definiría el estilo Gámez?

I.R.:
Pícaro, divertido y con muchos cambios de estilo. Podía hacer de rumbera, lucir un capote o un sombrero cordobés, o vestirse de cafiolo. Gámez aparecía vestida de hombre en muchos números y coqueteaba con las coristas o las besaba, siempre dentro de su personaje. Y aunque ella siempre tuvo amantes masculinos hasta muy avanzada edad, hubo muchos rumores acerca de su supuesto lesbianismo. En realidad lo que importa son sus canciones y una vida apasionante que el público debería conocer.

Entrevista de


Patricia Espinosa

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