9 de diciembre 2010 - 00:00

“El Comandante”, estratega de la ocupación

Decenas de historias se cruzaron ayer para explicar la toma del Parque Indoamericano que anoche se mantenía sin solución y que terminó generando que siete partidos y organizaciones sociales, entre ellas el Partido Obrero, la Corriente Clasista y Combativa, el Frente Aníbal Verón y hasta Quebracho desembarcaran en el conflicto.

Así, la crisis, que comenzó con el desembarco de habitantes de la Villa 20, el barrio Pino y de Soldati, se extendió con la consigna que lanzaron los partidos que fueron a apoyar la toma del parque: «Es más importante el valor de la vida que el de la tierra». Con esa proclama cierran cualquier posibilidad de acuerdo inmediato y, al mismo tiempo, les suben el precio a las compensaciones que deberá pagar el Gobierno de Mauricio Macri si logra finalmente que abandonen ese lugar a cambio de un subsidio.

La historia es conocida. Existe una rentable industria en torno a las villas y a los terrenos ocupables en la Ciudad que funciona como un reloj: un grupo con capacidad financiera manda a habitantes de las villas en situación extrema a ocupar predios para luego cobrar un subsidio que se reparte.

Mensaje equívoco

Macri lo conoce desde el principio de su gestión, cuando un mensaje equívoco sobre el levantamiento de la Villa 31 en Retiro, un terreno sobre el que no tiene jurisdicción, generó una migración masiva hacia ese asentamiento que provocó una impresionante multiplicación de la cantidad de habitantes allí, situación que no ha cambiado.

Pero uno de los hechos más curiosos y repetidos ayer para quienes estuvieron desde el principio de la toma es la existencia de un personaje a quienes los lugareños llaman «el Comandante».

Es quien supuestamente se presentó, según los testimonios, como funcionario del Gobierno de Macri, anunciando la promesa de regularizar tierras y provocando inmediatamente la toma inicial del Parque Indoamericano, en un proceso que luego quedó fuera de control.

La duda entonces comenzó a recorrer la Ciudad: ¿era posible que un integrante del Gobierno porteño hubiera prometido escrituras luego no cumplidas, con el fin de generar una revuelta, tal como relataban los presentes en la toma?

«El Comandante» en cuestión en realidad nunca fue funcionario del Gobierno de Macri, pero sí habría estado contratado hasta hace semanas en el Ministerio de Educación, como asesor, ejecutor y puente con piqueteros, en el programa para mantener escuelas limpias que lanzó el ministerio. Ligado al peronismo y con accionar político en las villas de la zona sur y en grupos de piqueteros, su primera relación con el Gobierno de la Ciudad fue cuando Esteban Bullrich ocupó temporariamente el Ministerio de Acción Social: hacia allí lo habría acercado Karina Leguizamón, jefa de Gabinete del ministro, conocedora del PJ y cercana al legislador Enzo Pagani.

Con Bullrich en el Ministerio de Educación, «el Comandante» volvió a aparecer como eje de la participación de piqueteros en el plan de reparación y limpieza de escuelas, un área que le produjo al ministro uno de los mayores conflictos educativos que recuerde la Ciudad.

La participación de grupos piqueteros en la limpieza de escuelas derivó en la intención de éstos de acoplarse también a las obras de mantenimiento, un área en la que asesora a Bull el ex Techint Ángel Perversi, pero la imposibilidad de controlarlos y los excesos en las cotizaciones que proyectaban terminaron apartándolos de ese proyecto.

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