14 de mayo 2010 - 00:00

El copiado ilegal: un chivo expiatorio de la industria

Hace poco menos de un mes trascendió que el presidente de Sony Pictures, Michael Lynton, había declarado que «la gente de España está descargando películas en tal cantidad que está a punto de dejar de ser un mercado viable». Pese a que otras distribuidoras, como Universal y Paramount, no suscriben lo dicho, las cifras para avalar esta afirmación son sorprendentes: entre 2006 y 2008, las descargas ilegales se habrían incrementado de 132 millones de títulos a más de 350 millones, y la industria habría pasado de facturar 430 millones de euros a tan sólo 178 millones. El negocio del DVD representa hoy cerca del 60% de las ganancias que produce un film, y según José Manuel Tourné, secretario general de la Unión Videográfica Española, «los ingresos de taquilla no permiten amortizar los gastos.»

Ante tanto llanto generalizado, valen algunas reflexiones: nunca se escucha que Hollywood haga su propia autocrítica respecto de la calidad de los productos que ofrece. Además, quienes involuntariamente favorecen la piratería son los propios estudios, que desfasan las fechas de estreno y que han decidido, como modo de combatir el copiado ilegal, reducir el tiempo entre el estreno de un film y su salida en DVD, lo que provoca que haya películas que, sin estar estrenadas en sala en otros territorios, circulen por Internet en versiones directas de DVD.

Coleccionar películas es una actividad cultural, similar a la de coleccionar libros, y por lo tanto no se trata de un mercado masivo e invariable. Pudo ser masivo al principio, cuando el acceso estaba limitado por la edición en DVD, pero hoy en día sólo compran cine los interesados en coleccionar cine. Este mismo fenómeno es aplicable al declive mundial que registran los videoclubes.

No existen soluciones mágicas, y aunque los gobiernos tomen todas las medidas necesarias, es imposible limitar el acceso a Internet a menos que se quiera replicar el modelo chino. Sería deseable que la industria propusiera productos más interesantes y que tratara con más respeto a quienes son su verdadero público cautivo. El resto es tan efímero como ganar un campeonato de fútbol.

Horacio Moreno

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