6 de junio 2018 - 00:00

El desafío de incluir

La inclusión de un trabajador con discapacidad intelectual en una empresa es un proceso que requiere una serie de pasos: hacer un análisis del puesto de trabajo, identificar posibles candidatos, realizar un entrecruzamiento y al conseguir al candidato ideal se sugiere llevar a cabo una capacitación al entorno laboral.

Durante la capacitación, primero se trata de conocer qué idea tiene el entorno sobre el concepto discapacidad para desarmarlo y llegar a uno de consenso. Lo que se intenta es cambiar la mirada del entorno hacia a la persona con discapacidad. Una vez finalizada la capacitación se dejan herramientas concretas para la vinculación de la persona que va a ingresar en ese ámbito laboral, se busca responderles a los empleadores preguntas tales como: ¿cómo le doy la tarea?, ¿cómo corrijo el error?, y cosas simples como si hay un cumpleaños y todos ponen plata, ¿se integra al nuevo empleado en ese pedido?

En esas inclusiones que son prolijas, donde se busca un candidato ideal para un puesto determinado se suele mejorar el clima laboral. Hay ejemplos concretos de empresas en donde bajó el nivel de ausentismo y mermó la rotación de personal.

Muchas veces la falta de información es la principal barrera para la contratar a personas con discapacidad intelectual o síndrome de Down, pero cuando las organizaciones conocen que se trata de un proceso ordenado, mediado con un apoyo profesional, caen los miedos y deciden avanzar en esta práctica que beneficia a todos.

Por ello desde ASDRA creemos que es importante incluir porque la diversidad nos enriquece. Todos somos diversos y distintos, tengamos o no discapacidad. Lo importante es aprender a convivir todas las personas.

(*) Coord. en ASDRA

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