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El ejército no pudo frenar la violencia en Espírito Santo: había 90 muertos
La capital Vitoria estaba paralizada y las autoridades solicitaron a la población que permanezcan en sus domicilios. Las Fuerzas Armadas analizan finalizar el acuartelamiento por la vía coercitiva.
DESIERTO. Fueron muy pocas las personas que se atrevieron a salir a la calle ayer en Vitoria, capital del estado, pese a que los militares enviados por el Gobierno federal ya patrullan la ciudad.
Según informó ayer la Policía Civil de investigaciones, 90 personas fueron asesinadas hasta la mañana de ayer en acciones lanzadas por delincuentes ante la pasividad de las fuerzas del orden. Ante la ola inédita de asesinatos ya no hay más espacio para ubicar los cadáveres en el Instituto Médico Legal de Vitoria, donde algunos cuerpos están fuera de los refrigeradores.
Sin olvidar que el levantamiento policial de Espírito Santo puede convertirse en un ensayo de futuros motines que pondrían en "peligro al propio estado de derecho", según advirtió el abogado Dirceu Augusto da Camara Valle, doctor en derecho penal por la Pontificia Universidad Católica.
"La Constitución prohíbe expresamente la sindicalización y las huelgas de las policías provinciales en el entendimiento de que son cuerpos armados y entrenados que objetivamente están en condiciones de tomar el Estado por la vía de los hechos", agregó.
En Brasil las policías militarizadas de las 27 provincias cuentan con cerca de un millón de elementos. Según trascendidos las fuerzas de seguridad de Río de Janeiro ya tomaron nota de la rebelión en Espírito Santo y podrían levantarse en los próximos días.
De hecho en Espírito Santo, la huelga policial está disimulada detrás de una movilización de las esposas y familiares que establecieron piquetes frente a los cuarteles para impedir que salgan las patrullas. "Si nosotros no enfrentamos esto ahora, mañana pasará algo parecido en el resto de Brasil", afirmó ayer el gobernador del estado, Paulo Hartung.
| Agencias ANSA y EFE |


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