9 de febrero 2017 - 00:00

El ejército no pudo frenar la violencia en Espírito Santo: había 90 muertos

La capital Vitoria estaba paralizada y las autoridades solicitaron a la población que permanezcan en sus domicilios. Las Fuerzas Armadas analizan finalizar el acuartelamiento por la vía coercitiva.

DESIERTO. Fueron muy pocas las personas que se atrevieron a salir a la calle ayer en Vitoria, capital del estado, pese a que los militares enviados por el Gobierno federal ya patrullan la ciudad.
DESIERTO. Fueron muy pocas las personas que se atrevieron a salir a la calle ayer en Vitoria, capital del estado, pese a que los militares enviados por el Gobierno federal ya patrullan la ciudad.
Brasilia - La tensión aumentó entre el Ejército brasileño, enviado por el presidente Michel Temer, y la policía de Espírito Santo que está en huelga desde la semana pasada, período en el que fueron asesinadas 90 personas y hubo decenas de saqueos.

Soldados del Ejército y tropas de la Fuerza Nacional de Seguridad rodearon ayer el cuartel general de la Policía Militarizada de Espírito Santo, donde están acuartelados los agentes provinciales desde la noche del último viernes.

Luego de algunos rodeos, y presuntas negociaciones, los efectivos enviados por el presidente Temer desistieron de ingresar al predio y así se disipó el riesgo de enfrentamientos entre dos grupos fuertemente armados.

Ayer Vitoria, capital del estado, amaneció desierta: sin transporte público y los comercios cerrados para evitar ser saqueados, y los que abrieron contaron con agentes de seguridad privados.

La crisis de la seguridad en Espírito Santo, fronterizo con Río de Janeiro, alcanzó dimensión nacional por la gravedad de la ola de violencia a que dio lugar desde las primeras horas del sábado.

El Gobierno brasileño enviará a medio millar de militares como nuevos refuerzos. El ministro de Defensa, Raul Jungmann, dijo que 550 militares de las Fuerzas Armadas y un centenar de efectivos de la Fuerza Nacional (integrada por policías y bomberos de élite) se desplegarán en Vitoria y otras ciudades del interior.

Según informó ayer la Policía Civil de investigaciones, 90 personas fueron asesinadas hasta la mañana de ayer en acciones lanzadas por delincuentes ante la pasividad de las fuerzas del orden. Ante la ola inédita de asesinatos ya no hay más espacio para ubicar los cadáveres en el Instituto Médico Legal de Vitoria, donde algunos cuerpos están fuera de los refrigeradores.

Sin olvidar que el levantamiento policial de Espírito Santo puede convertirse en un ensayo de futuros motines que pondrían en "peligro al propio estado de derecho", según advirtió el abogado Dirceu Augusto da Camara Valle, doctor en derecho penal por la Pontificia Universidad Católica.

"La Constitución prohíbe expresamente la sindicalización y las huelgas de las policías provinciales en el entendimiento de que son cuerpos armados y entrenados que objetivamente están en condiciones de tomar el Estado por la vía de los hechos", agregó.

En Brasil las policías militarizadas de las 27 provincias cuentan con cerca de un millón de elementos. Según trascendidos las fuerzas de seguridad de Río de Janeiro ya tomaron nota de la rebelión en Espírito Santo y podrían levantarse en los próximos días.

De hecho en Espírito Santo, la huelga policial está disimulada detrás de una movilización de las esposas y familiares que establecieron piquetes frente a los cuarteles para impedir que salgan las patrullas. "Si nosotros no enfrentamos esto ahora, mañana pasará algo parecido en el resto de Brasil", afirmó ayer el gobernador del estado, Paulo Hartung.

Agencias ANSA y EFE

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