Una larga planicie resultó la jornada de ayer para los índices bursátiles de orden global, con altibajos que no condujeron más que a ver más arena al cabo del día.
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A partir de un intento en Wall Street por procurarse algo más de vida sobre el cierre semestral, casi nada pudo retener en la clausura. Apenas un 0,3% y en baja. A partir de esto, surcó por las distintas Bolsas la sensación de orfandad y un líder debilitado, cuestión que reflejó de modo exacto en el Bovespa un 0,3%, en baja.
Pero uno iría a sobresalir en gran forma y a contramano de la pasividad del resto: el Merval porteño, que se dio un pequeño «lujo» en la semana y avanzó un par de casilleros. Cuando está cada vez más cerca de ver cómo se dirime la apretada madeja política en su contexto local.
Haciendo piso de mínima en 1.537 puntos, habiendo tomado vuelo hasta una altura máxima de 1.568, debió desagiarse parcialmente sobre el final. Y quedar con una marca de 1.545 que le brindó un excelente 2,6% de aumento. El de la Bolsa -nivel general- corroboró lo hecho por las 11 básicas, con porcentual similar. Y solamente quedó más pálido el listado de las nativas, que redujo su aumento al 1,11% tan sólo.
Las diferencias generales dieron cuenta del plano inclinado, con 41 papeles con alzas y sólo 15 en descenso. Tenaris resultó gran figura, aportando un suculento repunte del 4,3%, con Petrobras y Francés resultando buenos sostenes para el índice, con subas cercanas al 4%. El volumen se mantuvo sin expansión, con $ 46 millones en acciones, efectivos, la mitad de ello derivado en Tenaris. Jugando «al achique», cerrando filas, no dejando grandes lunares, el mercado de la víspera consiguió ganar actuando de contragolpe. Y la Bolsa, estilo Caruso.
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