28 de octubre 2013 - 00:00

El millón de votos, la llave para jugar la presidencial

Sergio Massa, anoche, en sus cuarteles del Tigre celebrando la victoria por sobre el FpV de su provincia. Se ilusionó con que su proyecto ahora tiene que franquear fronteras para nacionalizar  hacia 2015.
Sergio Massa, anoche, en sus cuarteles del Tigre celebrando la victoria por sobre el FpV de su provincia. Se ilusionó con que su proyecto ahora tiene que franquear fronteras para nacionalizar hacia 2015.
Un millón de votos. Sergio Massa fijó ese número, antojadizo pero emblemático, como frontera. Si el plus sobre Martín Insaurralde estaba varios miles debajo manotearía el bosquejo de un discurso triunfalista, pero moderado, con pinceladas sobre el futuro, pero cauto.

En cambio, si la diferencia sobre el intendente de Lomas llegaba, como ocurrió, al millón de votos, su rap de la victoria sería lo que fue: expansivo, estruendoso y claramente nacionalizado.

Ayer, el tigrense duplicó su distancia con Insaurralde: de los 460 mil votos que le sacó de ventaja el 11-A, pasó a un millón cinco mil votos. Los casi 12 puntos de distancia tienen, a la hora de contar boleta sobre boleta, esa cuantificación: 3,7 millones de Massa contra 2,7 millones del FpV que mejoró, apenas, en 90 mil votos respecto de las primarias.

El millón de votos de diferencia operó como una autohabilitación para empezar a carretear en la pista nacional. Massa, poco dado a los eufemismos, eligió la analogía de animarse a cruzar las fronteras para salir a recorrer el país. Anunció, además, el mecanismo: repetir la costura territorial desde los intendentes como hizo para alumbrar el Frente Renovador en Buenos Aires.

La victoria fue contra propios y extraños. Massa le ganó al kirchnerismo y le ganó, además, al massismo: el tigrense, con su boleta nacional, amontonó 300 mil votos más que los que sumaron, juntos, sus boletas provinciales y locales. No es un dato menor: el exjefe de gabinete cristinista puede declararse propietario único, exclusivo y excluyente, de su cosecha en las urnas.

Dos casos. Sacó un 7% más votos que Jesús Cariglino en Malvinas Argentinas y casi un punto más que Darío Giustozzi en Almirante Brown. Massa festejó en 110 de 135 distritos bonaerense y le hundió al FpV en un 32,21%, apenas tres décimas más que lo que Néstor Kirchner juntó en 2009.

El peronismo K deberá tallar en bronce algunos nombres: Miguel Paredi de Mar Chiquita, los hermanos García de Ameghino, Florencio Randazo de Chivilcoy, Julio Pereyra de Varela, Fernando Espinoza en Ls Matanza y Juan José Mussi en Berazategui -aunque sacó 25 mil votos más que Insaurralde, primero lejos en el podio de corte de boletas- son algunos de los 19 caciques que le regalaron al FpV uma victoria a nivel provincial.

Fue uniforme, además, el avance territorial. Massa ganó en las ocho secciones y sólo en dos, el FpV se impuso a nivel legisladores provinciales, el dato dorado que esperaba Daniel Scioli para medir el nivel de hostilidad con que tendrá que atravesar los próximos meses.

Traiciones

El radar para detectar traidores, que anoche encendieron sectores ultra-K, se encontrará con una novedad incómoda. El corte de boleta fue, en general, irrelevante y hasta se registró a favor de Insaurralde. Mirar los porcentajes es engañoso: en votos, la boleta de diputados nacionales del FpV superó -por un 2%, en bruto- a las boletas provinciales, pero como el porcentaje de votos blancos es mayor, el reparto lo pone más abajo.

La boleta seccional del FpV de la Tercera sacó 6 mil votos más que la de Insaurralde pero la lista de legisladores de FR obtuvo 90 mil votos menos que Massa. Por eso, en el tramo nacional ganó el tigrense y en el provincial el FpV, no porque haya existido un corte de boleta masivo y sistemático.

Hubo casos. En la Sexta, por caso, la lista provincial sacó 10% más que Insaurralde pero, en paralelo, la boleta seccional del FR sumó 25% menos que Massa. Esa distancia, notable, entre el candidato top y sus ofertas legislativas le dio la única buena noticia a Scioli en todo el domingo: en el Senado, el FpV mantendrá la mayoría con 24 escaños contra 18 del FR, 3 de la UCR-FAP y uno de De Narvaez.

En Diputados, en tanto, el FpV estará en el orden de los 35 -con aliados podrá estirarse hasta 38- con lo cual estará a varias manos del quórum. El FR asomará como inevitable amenaza con una bancada de 28 legisladores, aunque algunos resultados podrán sufrir cambios en la Justicia, como el caso de La Plata.

Pero nada es estático. La política y sus derivaciones animan magias que pueden, en un pestañeo, producir mutaciones.

Pablo Ibáñez

Dejá tu comentario