20 de junio 2011 - 00:00

El precio de los campos creció 20%

Un informe privado estimó que aumentó también la demanda de campos agrícolas mixtos, pero la disponibilidad es escasa, lo que también empujó los precios al alza.
Un informe privado estimó que aumentó también la demanda de campos agrícolas mixtos, pero la disponibilidad es escasa, lo que también empujó los precios al alza.
En el último año los valores de la hectárea de campo en la zona núcleo, comprendida por las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, se elevaron un 20% y llegan a cotizarse en u$s 30.000 en los alrededores de la Ciudad de Bs. As., y alcanzan a u$s 40.000 en el Valle Cuyano de Mendoza, según un informe privado.

La inmobiliaria L.J. Ramos hizo un estudio del valor de la hectárea de campo en la principales regiones del país, y en lo que hace a la provincia de Buenos Aires determinó que en las tierras más cercanas a la Ciudad de Buenos Aires, donde de pueden desarrollar actividades intensivas, emprendimientos inmobiliarios o áreas de descanso para fin de semana, la hectárea se cotiza entre u$s 7.000 y u$s 30.000.

En este último año aumentó la demanda de campos agrícolas y mixtos (agrícolas y ganaderos) aunque la disponibilidad resultó escasa, especialmente en la pampa húmeda.

Las operaciones de compraventa fueron escasas porque los propietarios no se quieren desprender de tierras valiosas, y los alquileres tuvieron un buen desempeño, con pagos por adelantado.

En la zona núcleo maicera bonaerense, la hectárea cuesta entre u$s 13.000 y u$s 17.000; en el oeste pampeano bonaerense, la hectárea se cotiza entre u$s 6.000 y 10.000; en la cuenca del Salado bonaerense, la hectárea sale entre 2.500 y 4.000; en la zona de mar y sierras bonaerenses entre 6.000 y 9.500 la hectárea y en la zona triguera, de u$s 3.500 a u$s 7.000 la hectárea.

La atracción que ejerce la soja por su alta rentabilidad hizo que las fronteras de siembra se expandieran más allá de la zona núcleo pampeana hacia lugares como Salta, Santiago del Estero y Chaco, para continuar en países vecinos, como Bolivia y Paraguay.

En el primer cuatrimestre de este año, la demanda de tierras se movió apuntando a la búsqueda de campos agrícolas y mixtos (agrícolas y ganaderos) de mediana a gran escala, obviando los campos únicamente ganaderos que fueron requeridos selectivamente y que, paralelamente, están sobreofertados.

En cuanto a la oferta de tierras, no se advirtieron modificaciones importantes respecto del volumen, pero sí en lo que se refiere al tipo de campos.

Es muy escasa la disponibilidad de campos agrícolas y mixtos, especialmente en la pampa húmeda (Buenos Aires, Santa Fe, este de Córdoba, este de La Pampa y sur de Entre Ríos), y se observaron incrementos en otras zonas, también en las fracciones de pequeña escala.

Los valores, por su parte, muestran tendencias hacia la suba, empujados por los precios requeridos en la zona núcleo, que llegan a estar un 20% por encima de los precios que se solicitaban un año atrás.

De todos modos, la concreción de operaciones es más bien escasa, ya que los propietarios tienen buenas razones para no desprenderse de tierras que son, al mismo tiempo, un buen negocio inmobiliario y un soporte para una producción que encuentra precios firmes que la hacen rentable.

El informe indica que los precios de los alquileres, en campos destinados a la explotación agrícola, pasan por un buen momento. La operatoria se recompuso con pago adelantado, luego de la incertidumbre de la campaña 2009/2010, cuando debido a la crisis y la sequía de 2008, los contratos se cerraban con pagos parciales y a resultado de cosecha.

En explotaciones ganaderas, los alquileres bajaron en comparación con el año anterior. Este fenómeno tiene sentido porque la falta de cabezas por la liquidación de vientres exige inyecciones importantes de capital y un costo financiero importante, ya que se trata de una actividad que necesita plazos más largos para lograr un recupero, dada la lentitud natural que conlleva todo el proceso de recomposición de stock, aunque los precios para el productor ganadero resultan también un buen incentivo.

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