24 de diciembre 2015 - 00:00

El rechazo final de los socialistas deja a Rajoy al borde del precipicio

Las caras lo dicen todo: el encuentro de ayer entre el conservador Mariano Rajoy y el socialista Pedro Sánchez terminó en fiasco. El PSO no solo no apoyará al presidente del Gobierno saliente en el Parlamento sino que intentará formar una administración propia.
Las caras lo dicen todo: el encuentro de ayer entre el conservador Mariano Rajoy y el socialista Pedro Sánchez terminó en fiasco. El PSO no solo no apoyará al presidente del Gobierno saliente en el Parlamento sino que intentará formar una administración propia.
 Madrid - La posibilidad de la permanencia del conservador Mariano Rajoy al frente del Gobierno español quedó ayer seriamente herida cuando el líder del Partido Socialista (PSOE), Pedro Sánchez, cerró formalmente la puerta a sellar una alianza e incluso a permitirle encabezar una administración en minoría.

Asimismo, el socialista afirmó que él mismo intentará formar un Gobierno "de cambio", aunque esa alternativa tampoco se presenta sencilla y los analistas no descartan que el "impasse" político derive en nuevas elecciones.

Ambos líderes se reunieron ayer en el palacio presidencial de La Moncloa, en Madrid, tres días después de los comicios del domingo, que terminaron con el tradicional bipartidismo en el país.

El gesto frío con el que se saludaron y el semblante serio de Sánchez hacían presagiar un encuentro corto. Así ocurrió, ya que la reunión duró solo veinte minutos.

"No vamos a apoyar la continuidad de Rajoy ni del Partido Popular al frente del Gobierno. El PSOE va a explorar todas las opciones para que haya un Gobierno de cambio", dijo Sánchez al término de la reunión.

El socialista rechazó un nuevo Ejecutivo encabezado por Rajoy, pero le permitirá intentar formar Gobierno por haber sido la del PP la lista más votada. Si no lo consigue, Sánchez tratará de fraguar un Ejecutivo progresista que evite repetir las elecciones.

"Votar en contra de Rajoy es cumplir con el mandato de los españoles, que han pedido un cambio progresista presidido por el diálogo. Decir no a Rajoy es decir sí al cambio", subrayó el líder socialista.

Rajoy quedó lejos de la mayoría absoluta en los comicios del domingo, de los que salió el Parlamento más fragmentado en casi cuarenta años de democracia en España. Los resultados electorales dejaron al país al borde de la ingobernabilidad y a Rajoy ante un desafío que se presenta cada vez más cuesta arriba.

Números insuficientes


Su partido, el PP, obtuvo 123 de los 350 escaños que tiene el Congreso de los Diputados, seguido por el PSOE, con 90, y por los emergentes Podemos (de izquierda, 69) y el liberal Ciudadanos (40).

En la misma noche electoral ya anunció que trataría de formar un Ejecutivo "estable" y, un día después, apeló a los principios constitucionales para buscar un pacto de gobernabilidad, aludiendo al PSOE y a Ciudadanos.

Para poder gobernar en minoría, el jefe del Ejecutivo en funciones necesitaría la abstención de ambas formaciones en la votación de su investidura (ver nota aparte). El jefe de Ciudadanos, Albert Rivera, aceptó desde el primer momento, pero la negativa de Sánchez complica esa posibilidad.

El líder socialista, sin embargo, tampoco lo tiene fácil para formar un Gobierno alternativo. Una de las opciones es un pacto con Podemos y con pequeños partidos nacionalistas. Pero el líder de Podemos, Pablo Iglesias, desconfía de Sánchez y sugirió ayer el nombramiento de "una figura independiente" al frente de un hipotético Ejecutivo.

¿Un tapado?

"Tal vez sea el momento de que una figura independiente de prestigio asuma dar los pasos necesarios para intentar que en España deje de gobernar el Partido Popular y pongamos fin al tiempo de la corrupción y la desigualdad", dijo en un artículo publicado en el diario digital Huffington Post.

El desafío separatista de Cataluña se convirtió en una de las claves de los posibles pactos entre partidos. Para el PP y Ciudadanos, la unidad de España es una línea roja a la hora de alcanzar acuerdos. El partido de Rivera propuso ayer un pacto de Gobierno que incluya a los socialistas. Podemos, sin embargo, propone un referendo vinculante en la región en el plazo de un año, algo que tampoco acepta el PSOE, favorable a una reforma de la Constitución en clave federal para facilitar la adaptación de Cataluña a España.

En tanto, los españoles estarán muy pendientes hoy del tradicional mensaje de Nochebuena del rey Felipe VI, en el que esperan encontrar indicios sobre la crisis política. El rey tiene la función de proponer al candidato a jefe de Gobierno.

Agencias DPA, ANSA y AFP,


y Ámbito Financiero