5 de enero 2011 - 11:21

Elección: ya doce distritos resisten la "sugerencia K" de votar en simultáneo

• De la teoría positiva a las contrariedades.
• Facturas.
• Variantes por números de Cristina

Elección: ya doce distritos resisten la sugerencia K de votar en simultáneo
Néstor Kirchner, obsesivo de los artilugios electorales, había elaborado una hipótesis: la votación simultánea de la Nación y las provincias tenía ventajas pero escondía, también, contrariedades porque animaba rebeldías contra los gobernadores.

Esas crisis, decía, disponían mal a los caciques que como reprimenda podrían «no jugar» en la presidencial. El patagónico había arribado a esa teoría poco antes de morir y la validó cuando, a través de Juan Carlos Mazzón, dio «libertad» a los gobernadores para fijar su cronograma electoral.

Vigencia

Aquel diagnóstico sigue vigente. Así y todo, la Casa Rosada, sugirió ayer vía Florencio Randazzo la unificación de la fecha electoral en todo el país. «Sería lo ideal» dijo el ministro del Interior y enumeró impedimentos y conveniencias de ese proceso.

La foto del mapa electoral del país revela que, de 24 distritos, cinco decidieron elegir gobernador o jefe de Gobierno en fecha diferente a la presidencial. Al menos cinco más harían lo propio. Unas por decisión política; otros forzadas por leyes o su Constitución.

En Gobierno exploran, sigilosamente, las alternativas para unificar el calendario. Juran y perjuran, sin embargo, que no existe ningún tipo de presión sobre los gobernadores. Hablan, incluso, de que los caciques provinciales son los que quieren votar en simultáneo.

«Como Cristina mejora en las encuestas, ahora todos analizan votar el 23 de octubre», confió ayer un funcionario. Citó el caso cordobés: allí Juan Schiaretti, gobernador actual, y José Manuel de la Sota, el potencial candidato del PJ, tenían miradas divergentes.

Schiaretti fantaseaba -ya despertó de esa ilusión- con colarse en la fórmula presidencial como vice de Cristina de Kirchner y, mientras orejeaba, sugería demorar hasta último momento la decisión de votar en octubre o anticipar los comicios. De la Sota, en tanto, proponía votar «cuanto antes».

Tras la muerte de Kirchner, con el consecuente repunte de la Presidente, el «Gallego» modificó su táctica y propuso votar el mismo día que Nación pero Schiaretti, cuando detectó que sus chances nacionales se desvanecían, aceleró la propuesta de votar a mitad de año.

Aunque se trata de una maniobra política, en Cór-doba mencionan un factor logístico: esa provincia instaurará, este año, la boleta única y como el sistema es diferente al nacional, afirman que es imposible «técnicamente» que la elección sea simultánea.

«Si hay voluntad política, eso se resuelve en un minuto», dijeron anoche en Gobierno, donde no dan por descartado que se produzca un giro y en esa provincia se vote junto a la Nación.

Impedimentos

Una factura parecida le pasan a José Alperovich, quien fijó la votación provincial para el 28 de agosto. Arguyó impedimentos legales que, según Balcarce 50, no existen. Alperovich se autopostuló para vice pero esa posibilidad no parece estar en consideración en Olivos.

Juan Manuel Urtubey, en Salta, estableció a fines del año pasado un cronograma que termina con la elección de gobernador el 10 de abril. Se escudó en que aplicará el voto electrónico y que, por esa razón, no puede combinar las dos elecciones.

La matriz de la decisión es otra: Urtubey pretende una victoria contundente sobre la cual ubicarse, expectante, para una eventual pulseada por la fórmula presidencial sobre todo si, al final, Cristina de Kirchner desiste de buscar su reelección en octubre próximo.

Mario Das Neves, en Chubut, se quedó por ahora con el primer turno electoral -el 20 de marzo- aunque se le puede adelantar Catamarca que debe votar en marzo o saltar, sin escalas, a octubre. El Acuerdo Cívico de Eduardo Brizuela del Moral no quiere votar pegado a la nacional.

«En Catamarca como en Capital, con los números que tiene hoy Cristina y un buen candidato local, podríamos ganar. Por eso, separan», dice un funcionario, pletórico de optimismo.

Esa es, en definitiva, la esencia de toda la teoría unificadora: antes, cuando tanto Kirchner como Cristina de Kirchner no daban garantías de un triunfo en primera vuelta -es decir, andaban por debajo del 40%- los gobernadores se despegaban de la nacional para no padecer un arrastre negativo.

«Ahora -advierte el operador- todos quieren votar el mismo día porque les conviene». Ese criterio se resiste, con obstinación, a que el amesetamiento en la imagen de la Presidente derive, en un tiempo, en una baja y se reinstale, entre los gobernadores, otra vez la conveniencia de votar separados.

Espantan, además, una lectura incómoda: si la Presidente manda a presionar a los gobernadores para que voten en simultáneo, implicaría reconocer que necesita de la tracción de los caciques para ganar en primera vuelta. Es decir: es asumir una debilidad.

Impedimentos

Hay casos curiosos. Fabiana Ríos, tiempo atrás, se confesó ante Cristina de Kirchner que ella ensamblaría «con gusto» la elección de Tierra del Fuego con la nacional. Pero la Constitución se lo impide: por eso, en la provincia más austral se votará el 26 de julio.

En Capital y Chaco, dos leyes locales, obligan a votar separadas. Sin un acuerdo político con sectores de la oposición, Mauricio Macri no puede derogar esa disposición. Jorge Capitanich está más cerca de hacerlo.

Si no hay modificaciones en esas leyes, a las cinco que ya pusieron fecha se sumarán estas dos, mientras que Corrientes y Santiago del Estero eligieron, en turno propio, a sus gobernadores. Si se confirman las que separarán en doce distritos no se votaría en simultáneo.

La lista de «separatistas» se completaría con Córdoba, Catamarca, Neuquén, Capital, Catamarca y Chaco.

En cambio, Buenos Aires tiene una ley que obliga a votar el mismo día mientras que un pelotón de provincias acostumbra a hacerlo en paralelo: Santa Cruz, Jujuy, Formosa, La Pampa, San Juan, Misiones, La Rioja, Mendoza y Entre Ríos. Esta última perfiló esa decisión en las últimas horas.

Quedan, en veremos, dos distritos: Río Negro, donde tanto el PJ como el radicalismo están en plena guerra y San Luis que depende, en rigor, de si Alberto Rodríguez Saá quiere unificar para potenciar su eventual candidatura a presidente.

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