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Embestida final de Salgado a Fein para sacarla del caso Nisman
Maniobra. Luego de la presentación pública de su equipo de peritos, que sostiene que Nisman fue asesinado, ahora Sandra Arroyo Salgado intenta que el expediente quede definitivamente fuera de la órbita de Viviana Fein.
Contrario a lo que podría preverse, a Fein no la desespera controlar el caso Nisman. En la intimidad de su fiscalía (y también en la de su colega Marcelo Roma, donde indagó al exespia Jaime Stiuso) ya ha expresado cierto agotamiento con un affaire que en las últimas semanas adquirió rasgos jugosos para la vidriera como la aparición de modelos en busca de destino y cuentas en el exterior, pero que no alcanzan para superar el manto de hermetismo que existe al momento de intentar esclarecer el motivo de la muerte de Nisman. De hecho Fein calculaba que el movimiento de ayer de Arroyo Salgado se iba a producir con diez días de antelación, o al menos así lo deslizó en una de sus visitas a la Procuración.
Estas tertulias que se dan en las primeras horas de la tarde colocan a Alejandra Gils Carbó en posición de equilibrista entre las dificultades de Fein y la retórica del Gobierno, siempre dispuesta a fustigar la actuación de la fiscal. Por ahora no tiene buen handicap en el Gobierno la idea de priorizar el silencio ante el accionar de la fiscal del caso.
Arroyo Salgado espera que la Cámara le traspase la pesquisa a Palmaghini y que esta finalmente aliente un planteo de incompetencia que llevaría al caso al juez federal José Luis Rodríguez. Para que este camino se desarrolle según lo planificado, Arroyo tendría las fichas puestas en Mario Filozoff, superior de Palmaghini y que ha sido prácticamente un mentor para esta jueza. Filozoff y Rodríguez son dos jueces que alteran al kirchnerimo puro que los identifica con los sectores de la clandestinidad desplazados en el mes de diciembre.
Esta lectura ubica a la jueza de San Isidro en un rol de antagonista que el kirchnerismo ya ha comenzado a asimilar, lo cual explica que la semana pasada habrían existido contactos hacia el ministerio público para intentar averiguar por qué alguien que gasta miles de pesos en un propio equipo de peritos forenses se asesora con un defensor oficial cuyos honorarios son cubiertos por el Estado.
El problema para Arroyo Salgado radica en que para que la jueza asuma la instrucción -en la Justicia ordinaria de la Capital- debe existir aunque sea un imputado. La reciente difusión de los movimientos financieros de Diego Lagomarsino en el exterior no son aleatorios sino que contribuyen en dicha dirección: Arroyo espera que de un momento a otro Lagomarsino sea imputado. Al tanto de esto, el técnico informático levanta el perfil, se muestra mas abierto a las incursiones mediáticas y su abogado, Máximo Rusconi, también busca asumir el rol de comentarista del tramite judicial.
El juez Rodríguez podría recibir el caso por la conexidad que existe con el trámite por las supuestas amenazas que Nisman habría recibido en vida. A diferencia de la dupla Palmaghini-Fein, este magistrado está expectante ante la idea de tomar el control del expediente y eso lo lleva a elucubrar todo tipo de teorías que comparte con sus secretarios: todas van en dirección de lo que ha expresado Arroyo Salgado en las últimas semanas.
Este jueves, por su parte, la Cámara Federal desarrollará una audiencia para tratar la apelación del fiscal Gerardo Pollicita a la decisión de Daniel Rafecas de no tratar la denuncia de Nisman. Crece en Comodoro Py la expectativa sobre las futuras intenciones de los camaristas Eduardo Farah y Jorge Ballesteros. Ambos cuestionaron severamente el memorando de entendimiento firmado con Irán, al punto que podrían ser señalados por las partes intervenientes por haber cometido un supuesto prejuzgamiento.


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