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En 2011, un festival de reelecciones en el planeta Kirchner
Mientras el gobernador proclama abiertamente su pretensión de repetir y la Presidente, con mensajes velados, da a entender que tiene tomada la decisión de buscar un segundo mandato, en el conurbano, el grueso de alcaldes ya blanqueó que quiere su continuidad en 2011.
Hay, en el escenario, factores ambiguos. Aunque en el kirchnerismo, desde los piqueteros hasta los gobernadores y el ala gremial expresan su deseo de que Cristina de Kirchner repita en octubre próximo, queda todavía alguna pizca de incertidumbre.
Si, por algún motivo, la Presidente decidiera no repetir, Scioli retomaría su idea -nunca explicitada del todo pero sugerida por gestos y movimientos- de aspirar a la Casa Rosada. Caso contrario, el PJ se prepara para consolidar el statu quo con una fiebre reeleccionista.
Las excepciones son pocas. Sergio Massa, intendente de Tigre, que anima una candidatura propia a gobernador, aparece ahora como uno de los pocos que no iría por la reelección en su distrito. Así y todo, de no hacerlo, todo parece indicar que ese cargo quedaría en familia: la postulante sería su mujer, Malena Galmarini.
Turno tras turno, Alberto Descalzo, jefe comunal de Ituzaingó, plantea la posibilidad de dejar el municipio para aspirar a otro cargo. Algo parecido ha dicho Julio Pereyra, de Florencio Varela. Pero, en las últimas semanas, esas opciones se diluyeron.
Otro distrito con variables sería Avellaneda. Baldomero «Cacho» Álvarez ganó la elección en 2007, pero dejó el lugar para asumir como ministro de Desarrollo Social bonaerense. Delegó el cargo en Jorge Ferraresi. Si Álvarez no vuelve, Ferraresi será el candidato.
En Morón, territorio de Martín Sabbatella, el escenario es similar: el diputado ganó la intendencia, pero la dejó en manos de Lucas Ghi para competir por una banca en el Congreso. En 2011 se anotará en una pulseada mayor, por lo que tiene descartado volver al distrito.
Algo parecido puede producirse en La Plata. Pablo Bruera, como Massa y Álvarez, se ilusiona con ascender un escalón a una butaca provincial y para eso -la ley prohíbe las dobles candidaturas: competir como vice y como intendente, por caso- debería dejar la intendencia platense.
En la capital bonaerense, también todo quedaría en familia: si Pablo no repite, será su hermano, Gabriel, diputado provincial el postulante a la intendencia.
Garantía
La táctica de replegarse en la familia parece, en tiempos de traiciones, la única garantía de que el delfín-sucesor no se convertirá en un futuro competidor. Por fuera del PJ, pero en el universo K, en San Martín la familia Ivoskus planea esa transición.
Como hicieron los Posse, Melchor y Gustavo en San Isidro, Ricardo Ivoskus delegaría la máxima candidatura de San Martín en su hijo, Daniel. Meses atrás, se especuló con un movimiento parecido en Berazategui: que Juan José Mussi bendiga como heredero a su hijo Patricio. Pero Mussi ya tiene decidido competir en persona por la reelección.
Lo mismo tienen definido Hugo Curto en Tres de Febrero, Raúl Othacehé en Merlo, Fernando Espinoza en La Matanza, Darío Díaz Pérez en Lanús, Darío Giustozzi en Almirante Brown, Fernando Gray en Esteban Echeverría y, entre otros, Martín Insaurralde en Lomas de Zamora.
Luego de una licencia, Mario Ishii buscará la continuidad en José C. Paz, Andrés Arregui en Moreno y Luis Acuña -también se habló de una herencia- en Hurlingham. Jesús Cariglino es otro que irá por otra reelección.


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