1 de noviembre 2013 - 00:50

En febrero habrá un cardenal argentino con sede en el país

Papa Francisco y Mario  Poli
Papa Francisco y Mario Poli
La Argentina volverá a tener un cardenal en el ejercicio en su territorio cuando el 22 de febrero el papa Francisco designe por lo menos a dos argentinos con esa dignidad de príncipes de la Iglesia. Entre esos dos cargos, de un total de 14 que anunciará Jorge Bergoglio en el Consistorio de ese día, se descarta que estarán por lo menos Mario Poli, arzobispo de Buenos Aires, y el de Corrientes, Andrés Stanovnik, dos de los obispos más fieles que tiene cerca de sí el actual pontífice, que fue secretario de la Conferencia Episcopal de América Latina, alma mater del actual Papa.

Entre los mirones de estos entresijos de la Iglesia circula un tercer nombre, el del arzobispo de Santa Fe José María Arancedo. Preside la Conferencia Episcopal Argentina pero no pertenece al grupo de más confianza de Bergoglio. Designarlo sería un esperable gesto de ecuanimidad de Bergoglio, quien sigue los dictados de la llamada "estrategia de aproximación indirecta" para lograr sus objetivos que consagró en el libro de ese nombre el británico Basil Liddle-Hart. Consiste en avanzar por caminos indirectos hacia el objetivo sin nunca plantear un ataque masivo sobre el objetivo ni menos proponerse una victoria total sobre sus contradictores.

Nombrar cardenal a un hombre que se ha enfrentado con él en el Episcopado sería desmarcar frente a quienes vigilan la manera con la que Bergoglio arma su propio espacio en la administración de la Iglesia. Francisco practica la estrategia de Liddle-Hart, cuya obra aconseja leer a los visitantes más apreciados por él, desde que era obispo de Buenos Aires. Apenas asumió el papado lo primero que hizo fue distinguirla a Cristina de Kirchner con una reunión personal privada, antes que a cualquier otro argentino. La Presidente compartió siempre la idea de Néstor Kirchner de que Bergoglio era el verdadero jefe de la oposición política a su gobierno. Lo sabe Francisco y nunca iba a desairarla sino, por lo contrario, distinguirla frente a los demás.

Lo mismo hizo al recibir a Estela de Carlotto, que pertenecía al círculo de sus críticos más ácidos desde que era obispo porteño, antes que a otros dirigentes más cercanos a él.

El anuncio del Consistorio lo hizo el vocero papal Federico Lombardi quien mencionó la intención de Bergoglio de hacer la primera designación de cardenales. Después del Consistorio del 22 de febrero Bergoglio tiene planeado hacer una reunión en Roma de Colegio Cardenalicio. Es esas reuniones se espera que Francisco anuncie lo que algunos llaman la "nueva Constitución" del Vaticano, con profundas reformas en su organización.

Parece audaz que Bergoglio le dé a la Argentina dos o tres de los 14 cardenalatos, pero el Papa es un gerente muy activo en el armado de su espacio propio. Apenas asumió el papado hizo arzobispo in partibus infidelis al rector de la Universidad Católica Argentina, Víctor Fernández, uno de sus lugartenientes en Buenos Aires. "Tucho" Fernández había sido postergado en esa designación por el anterior papado pese a que el rectorado de la UCA merecía esa dignidad. La designación de este teólogo cordobés había sido frenada sistemáticamente por el anterior nuncio Adriano Bernardini.

Entre las primeras medidas que tomó cuando ya era Papa fue exaltar a obispados a sus auxiliares en Buenos Aires. Uno fue Raúl Martín, quien reemplazó a Poli en La Pampa. Otro es Luis Fernández, quien fue designado arzobispo de Rafaela (Santa Fe).

Con la designación de esos cardenales argentinos, la Iglesia tendrá príncipes de la Iglesia en su territorio, porque el único cardenal que tiene hoy es Leonardo Sandri, encargados de las iglesias del rito oriental en el Vaticano, una función menor en la que fue designado por Juan Pablo II y que Bergoglio, quien se había enfrentado siempre con él, mantiene en el cargo en otro round de su estrategia.

El último consistorio para designar cardenales lo hizo Benedicto XVI en noviembre de 2012 y fue para designar a seis cardenales no europeos, una manera de compensar el nombramiento, algunos meses antes, de doce cardenales europeos.

Dejá tu comentario