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En Pinamar, duelo es entre dos peronismos
Roberto Porreti
El ajedrez de acuerdos y bendiciones arrancó en enero cuando el gobernador se reunió con Blas Altieri y el intendente interino, Rafael de Vito, en lo que significó un respaldo explícito a la pretensión del ex intendente de volver a la jefatura municipal.
A ese movimiento le siguió, días atrás, el retruque de Balestrini que como jefe del PJ empujó al Consejo partidario a inscribir un frente electoral entre el peronismo y el Partido de la Victoria, con la intención de presentar un candidato propio en el comicio.
En las últimas horas se produjo otro hecho: Altieri logró el respaldo de la filial pinamarense del Partido de la Victoria, que a nivel provincial conduce el intendente de Bragado Aldo San Pedro, y es uno de los dos partidos que integran el Frente Justicialista para la Victoria, que capitanea el PJ.
Ese espacio, que a nivel local encabezan Sebastián Damiani y Diego López Alcalá, decidió apoyar la postulación de Altieri lo que no supone ningún impacto legal pero sí tiene un fuerte tenor político.
No es todo. Del armado de Altieri participa, también, De Vido, que es concejal del PJ lo que en, en la práctica, en Pinamar competirán entre sí dos peronismos: de un lado Altieri, con el respaldo de Scioli, y del otro un candidato PJ, con el guiño de Balestrini.
Ese capítulo, a su vez, tiene sus propios grises. El presidente del partido en Pinamar es Porreti que pretende ser candidato y que espera una resolución judicial para saber si podrá serlo o no. El ex intendente cree que sí pero, según la Carta Orgánica de las municipalidades, un dirigente no puede competir para completar el mandato del que fue destituido.
En los sondeos previos, Altieri rankea con mejores chances seguido por Porreti, mientras que más atrás aparecen Mercedes Taurizano, radical que será candidata por el Acuerdo Cívico, y Miguel Cabral, que es el vice del PJ y asoma en el pelotón de posibles postulantes. Cabral podría ser proclamado si finalmente Porreti es barrido por la Justicia.
En ese marco, la guerra fría entre Scioli y Balestrini es permanente porque, aun sin Porreti en la grilla, el peronismo pretende que Altieri acepte ser el candidato K, alternativa que el ex intendente no contempla. De hecho, rehusa todo lo que tiene que ver con los Kirchner.
En la gobernación, en tanto, exponen como argumento que Altieri aparece como el único dirigente que podría garantizar «gobernabilidad» hasta diciembre de 2011.
Lejana, aunque potencialmente probable, aparece la alternativa de que el peronismo oficial termine presentando un candidato sin chances para allanar el triunfo de Altieri.

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