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Entre fugas, el PJ repitió el rito de la unidad 2015
El PJ bonaerense se reunió el sábado en Santa Teresita. Mensajes de unidad, planteo sobre el formato de elegir candidato en 2015 y la teoría sobre la incapacidad de Massa de crecer a nivel nacional.
Como ocurrió antes con la pirueta de Raúl Othacehé, alcalde de Merlo, el peronismo K tenía datos, pero hasta último momento creyó que no se produciría. La razón es simple: en la lógica clásica, las fugas deberían producirse más adelante cuando se clarifique el momento político y no ahora.
Sin embargo, tanto en el caso de Othacehé como en el de Sorchilli -y quizá para otros que el massismo dice que saltarán pronto como Gustavo Bevilacqua de Bahía Blanca- la variable tiempo no se cumplió y desacomodó, a todo el dispositivo K.
Un dato más: el sciolismo y el kirchnerismo se acusan, en reserva, de la pérdida de dirigentes. En La Plata hablan de la falta de contención y el maltrato de la Casa Rosada y La Cámpora, los ultra-K dicen que el gobernador no "conquista" con su plan 2015.
La solución inmediata fue endurecer el tono para los dirigentes que dejaron el oficialismo luego de dos semanas en las que tanto la Casa Rosada como el sciolismo hicieron esfuerzos por contener eventuales sangrías. El documento leído en Santa Teresita castiga a los que se fueron y da un giro respecto de relatos en los que el peronismo aparecía preocupado por invitar al massismo a formar.
Sobre el episodio Sorchilli, protagonista de un microinstante de fama, el PJ que preside Fernando Espinoza juntó a referentes de todos los sectores y explicitó su preocupación íntima desde el eslogan y la convocatoria: ¿por qué hablar de un solo peronismo si no hubiese varios? ¿por qué insistir tanto con la unidad si no se percibieran tantos fragmentos?
El diván de Santa Teresita fue, desde la papelería de convocatoria, un prediagnóstico sobre la dispersión, la diversidad de miradas y las tirrias contenidas. La foto grande tuvo, así y todo, algunas ausencias: la de Julio De Vido, invitado estelar, la de Florencio Randazzo y la de Martín Insaurralde -sobre quien resurgieron sus chispazos con Espinoza, el anfitrión de la kermesse partidaria-, por citar tres nombres que aparecen en la grilla de 2015 como candidatos o como sponsors de candidatos.
El dato central, más allá de la concurrencia de Daniel Scioli y Jorge Capitanich, dos de los aspirantes a heredar a Cristina de Kirchner, fue que se comienza a sistematizar la convivencia entre La Cámpora y el PJ clásico, vínculo que siempre fue distante por apartamiento de la tropa juvenil más que por rechazo de los jerarcas convencionales.
A la concurrencia masiva había otro elemento destacado por el peronismo K respecto de Massa y su crecimiento que sigue, coinciden en el PJ bonaerense, limitado a la provincia de Buenos Aires. Ese factor, confiaban ayer dos intendentes y un funcionario nacional, revela su incapacidad para expandirse a nivel nacional.
El formato de una primaria grande, a la que aspiran todos los presidenciables y postulantes a la gobernación, reduce las perspectivas del tigrense en su sueño presidencial, se consolaban el sábado los concejeros en una sobremesa poscumbre.


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