18 de septiembre 2013 - 00:00

Equidad, la clave del crecimiento

Silvina Batakis (*)
Silvina Batakis (*)
La provincia, desendeudada económica y socialmente, es el motor del crecimiento nacional. El marco de políticas nacionales propicio para el desarrollo de las actividades productivas logró un mejor aprovechamiento del favorable contexto externo hacia nuestros productos y privilegió la producción interna.

Entre 2003 y 2012, el Producto Bruto Geográfico provincial creció, en promedio un 8% anual, aumentando la participación provincial en la generación del Producto Interno Bruto del 33% al 36%. La industria manufacturera aportó un tercio de ese crecimiento con una tasa de expansión anual promedio del 9%, fortaleciendo el perfil manufacturero provincial, rama que pasó de representar el 23% al 28% del PBG.

El 72% de las exportaciones provinciales son manufacturas y más de la mitad son de origen industrial. Nuestra provincia se constituye en la de mayor diversificación exportadora, tanto en productos como en destinos.

Las políticas de industrialización motorizaron y complejizaron la actividad económica, redundando en una rotunda mejora de todos los indicadores sociales: en el Gran Bs. As., la tasa de indigencia bajó del 25% al 1,7%; la tasa de pobreza disminuyó del 51% a 5,6%, y la cantidad de ocupados creció un 21% en el período 2003-2012.

Contar con una fiscalidad saneada fue determinante. Un Estado sano es la condición esencial para crecer y distribuir, para seguir creciendo con mayor complejidad y asegurar la generación continua de puestos de trabajo con salarios dignos, para generar el equilibrio en la distribución de ingresos, fomentar el consumo y la producción, creando un círculo virtuoso de crecimiento con inclusión social.

Por eso hemos tomado el desafío de sanear fiscalmente la provincia, torciendo décadas de desequilibrio estructural, a partir de un esfuerzo fiscal propio sin precedente. Prueba de ello es que el primer semestre 2013 es el primero en la historia de la Provincia en que el Estado presenta equilibrio presupuestario.

Esto fue posible por férreas decisiones. Realizamos una profunda reforma fiscal, cambiando el eje de la imposición tributaria, revalorizando los impuestos al patrimonio y asociando el diseño impositivo a la evolución de la actividad económica. De esta manera, aseguramos la equidad en materia impositiva para que paguen más quienes tienen mayor capacidad contributiva. Además, al ligar el sistema impositivo a la evolución del sector privado, el Estado se convierte en un socio que acompaña su desarrollo.

Hoy asistimos a niveles de recaudación que nos permiten combatir el desequilibrio estructural y generar recursos para financiar los servicios sociales imprescindibles que el Estado debe brindar para garantizar la inclusión de los más postergados. A su vez, gran parte de este aumento de recursos se destinó al fortalecimiento de los municipios, que vieron incrementadas las transferencias un 260% entre 2003 y 2012, superando, en lo que va del año, el 50% de crecimiento interanual, un hecho inédito en materia de coparticipación automática hacia municipios. Llevamos a cabo una activa política de desendeudamiento en consonancia con la estrategia nacional. Accedimos al financiamiento únicamente para obras estratégicas que por su volumen y horizonte temporal es más adecuado financiar mediante créditos, entendiendo que un Estado endeudado es un Estado dependiente económica y políticamente de intereses concentrados. Y replicamos la política de desendeudamiento en el nivel municipal

En palabras de nuestro gobernador: el Estado provincial se transformó; no es un obstáculo para el sector privado. Logramos un Estado sólido y sustentable donde todos pueden desarrollar su potencial y aportar equidad al sendero de crecimiento.  

(*) Ministra de Economía de la provincia de Buenos Aires.

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