25 de noviembre 2010 - 00:00

España, sin vacuna contra Portugal

Ya cruzaron el Rubicón Grecia e Irlanda; ahora el mercado espera que lo haga Portugal. ¿Pero es posible que España se contagie de una crisis lusitana? Lamentablemente sí. Basta señalar que, según datos de la Cámara Española de Comercio en Lisboa que recoge el ICEX, hay 1.400 empresas de capital español que facturan 16.000 millones de euros anuales (un 9% del PBI de Portugal). Además, compañías energéticas como Repsol, CEPSA; de servicios públicos como Iberdrola, Endesa; constructoras como FCC y Sacyr, y distribuidoras como Inditex, Logista y el Corte Inglés tienen importantes inversiones. Pero sin duda son los bancos españoles los que están más expuestos al riesgo portugués ya que controlan gran parte del sector financiero lusitano a través de la compra de grandes entidades. Se destacan Santander, BBVA y Popular, al igual que la aseguradora MAPFRE. Además, la exposición de los bancos españoles es doble porque no sólo acumulan acreencias del sector privado, sino también del sector público. Son importantes tenedores de deuda portuguesa al haber participado como activos colocadores.

Según cifras del Banco de Basilea (BIS), los bancos españoles ostentan cerca de 70.000 millones de euros. A esto hay que sumarle la tenencia de bonos de Grecia, Irlanda e Italia, lo que implica que la banca española tiene en cartera una exposición por valor de unos 118.000 millones de euros (equivalente al 1,2% del PBI). De ahí surgen las estimaciones de un posible rescate español en torno a los 500.000 millones de euros. También se comenta en Europa un informe de Moodys que advierte sobre la creciente dificultad a la cual podrían enfrentarse los bancos españoles para refinanciar emisiones de deuda con garantía.

Ahora bien, los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal dejarían al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera con muy poco margen para encarar un salvataje de España. Esto llevaría a que el FMI tuvieran un rol más protagónico junto con sus principales socios capitalistas como EE.UU., China y Japón. Por tal motivo, los fondos especulativos apuntan sus misiles a Portugal y España. Por su parte, el Banco Central Europeo tiene dos opciones: bajar las tasas de interés o ampliar y extender las inyecciones de liquidez hasta fines de 2011.

La inquietud de los inversores se refleja en el aumento de los diferenciales de la deuda de la eurozona a niveles superiores a los de la crisis griega. Ayer el bono español a 10 años frente al Bund alemán alcanzó un nuevo máximo desde la entrada en el euro en los 260 puntos básicos desde los 231,8 del cierre anterior (cerró en 235). La TIR del bono a 10 años superó la zona psicológica del 5%. Joachim Fels, economista jefe de Morgan Stanley, le dijo a Bloomberg que la tasa tolerable está entre el 6% y el 7% para la deuda a corto plazo. En el mercado se especula que ayer el BCE intervino comprando deuda portuguesa y algo de Italia y España.

Con relación al caso irlandés, el martes el Financial Times informó que la banca europea tiene unos 500.000 millones de euros en activos de Irlanda (Reino Unido unos 150.000 millones y España otros 33.000 millones, entre otros). El diario británico señaló que si Europa le presta 90.000 millones de euros a Irlanda, el nivel de endeudamiento empeorará hasta el 160% del PBI. Según la prensa germana, la exposición alemana a Grecia es casi idéntica a aquella frente a España, de unos 138.600 millones de euros.

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