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Esperable marea de tomas tras anuncios de fondos para ocupas
Al asentamiento dentro del parque Indoamericano en el barrio porteño de Villa Soldati, se agregaron ayer nuevas usurpaciones, también en provincia de Buenos Aires.
Para abonar el proceso hubo durante todo el día nuevos cruces entre el Gobierno de Mauricio Macri y el de Cristina de Kirchner. No aportaron a la solución ni la conferencia de prensa de Aníbal Fernández, ni el llamado de Macri por la noche a los vecinos para que calmaran posiciones en espera de una solución.
El macrismo no cedió a su posición de evitar negociar con los ocupantes y mucho menos reconocerles el pago de compensaciones o la construcción de viviendas. La presión aumentó en medio de operaciones cruzadas entre militantes, barras y enfrentamientos con la Gendarmería, puntillosamente descriptos por Aníbal F., por parte de los ocupantes de los predios en Lugano y Soldati.
Pretender otro resultado, entonces, hubiera sido inocente, a pesar de que la Casa Rosada insistiera con su discurso y Macri con la doctrina de no ceder para evitar alimentar nuevas tomas.
Resulta obvio que no puede endilgarse ya la crisis de las ocupaciones a algún activista que lanzó la idea de una futura regularización de tierras para la construcción de viviendas; el proceso es más complejo y ni el kirchnerismo ni el macrismo podían terminar de identificar ayer cuántos operadores estaban actuando en el lugar por cuenta propia, sin responder a los mandos e intentando sacar una tajada del conflicto que creció con las horas. Las internas del macrismo y el kirchnerismo quedaron a flor de piel y operando, inclusive, en contra de sus jefes. Le agregó esa confusión no sólo mayor tensión, sino más complicaciones al arribo de alguna mediación, como sucede cuando no hay interlocutores claros.
Pero más allá de ese escenario dantesco de desaparición del Estado en plena Capital Federal, que tuvo desde la llegada de Gendarmería Nacional al lugar una pausa que anoche no se sabía cuánto podría durar, nunca se vio un incentivo a las ocupaciones ilegales como el que terminó consagrándose por la puja entre el Gobierno de Macri y el de Cristina de Kirchner.
Era casi previsible que las ocupaciones seguirían multiplicándose, más aún si se habla de nuevos asistencialismos, aun cuando está claro que la gran mayoría de los usurpadores tiene lugar de residencia en villas de emergencia.
La Gendarmería había llegado para cercar el Indoamericano y evitar que ingresaran más ocupantes y materiales, único método para asfixiar el nacimiento de un asentamiento ilegal.
Pero esa guardia fue interpretada por los ocupas como una garantía de que ya no sufrirían el acoso de activistas contra la ocupación del parque en manos de otro asentamiento ilegal. Guardia en el Indoamericano y promesa de pagos dispararon la ocupación, entonces, en otros predios y la historia se potenció.
Macri se desligó completamente de los sucesos de nuevas ocupaciones y episodios de violencia, durante un breve discurso que brindó en el palacio municipal ayer. Desde el Salón Blanco, Macri dijo que ofrecía al Gobierno nacional ayuda para solucionar el conflicto.
«La forma de resolverlo es siempre dentro de la ley, el respeto por la ley es el camino que tenemos que abrazar todos juntos», expresó y remarcó: «Insisto al Gobierno nacional que dejemos de hacer conferencias de prensa con teorías conspirativas que no conducen a nada a partir de un problema de un parque de la Ciudad en el que hay miles de personas con punteros kirchneristas con Salvatierra a la cabeza». Así aludió a los dichos de Aníbal Fernández y replicó sobre la presunción de los conductores de las usurpaciones.
«La solución pasa por trabajar en forma unificada», remarcó el jefe de Gobierno porteño al indicar que «esto altera la paz social, la tranquilidad de todos» y que apelaba «a la señora Presidente».
«Sigue habiendo igual o más pobres de los que había hace una década», dijo Macri y pidió a los vecinos que se tranquilicen.


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