28 de mayo 2012 - 00:00

Estupenda muestra de Gustavo Bonevardi

«Tributo de Luz», ícono de la Manhattan post 11 de septiembre, uno de los trabajos conjuntos de Gustavo Bonevardi y John Bennett, cuyas fotos se exhiben junto a otras obras del artista residente en Nueva York.
«Tributo de Luz», ícono de la Manhattan post 11 de septiembre, uno de los trabajos conjuntos de Gustavo Bonevardi y John Bennett, cuyas fotos se exhiben junto a otras obras del artista residente en Nueva York.
«Tributo de Luz» es una instalación artística consistente en dos columnas verticales de luz azulada de 88 haces que recrean las Torres Gemelas y que se elevan hacia el cielo. Convertida en ícono de Manhattan, se enciende todos los 11 de septiembre al atardecer y se apaga con las primeras luces del día. Es la creación de un grupo de destacados arquitectos entre los que se encuentran Gustavo Bonevardi nacido en Nueva York, y John Bennett (Inglaterra) que trabajan conjuntamente tanto en proyectos de arquitectura como artísticos.

Las fotografías de algunos de estos proyectos se exhiben en la Fundación Alon (Viamonte 1465 Piso 10), entre ellas una instalación a gran escala realizada para la Bienal Bi-City de Shenzhen. Hong Kong, de Urbanismo y Arquitectura. Se trata de un elemento cotidiano, los conos de tráfico blancos y anaranjados, que resignificaron y consecuentemente, transformaron la gigantesca plaza de esta ciudad cuya creación se remonta a unos 6000 años de antigüedad pero que a partir de 1979 se convirtió en una gran metrópoli, una de las ciudades de más rápido crecimiento en el mundo. Gracias a la intervención de la dupla Bonevardi-Bennett la plaza se convirtió en un gran espacio lúdico, cromático, con una intensa participación del público.

Otra obra de gran importancia realizada en 2005 es «TWO», una escultura en bronce en el 2 de la calle Gold, en el distrito financiero neoyorquino. Estas letras forman una columna de seis toneladas que puede ser leída desde todas las direcciones. Su colaboración se traduce en casas residenciales y en 1997 presentaron un proyecto para el Malba que recibió una mención honorífica.

Por su refinamiento, los dibujos de Gustavo Bonevardi nos habían llamado la atención en arteBA 2010. Durante nuestra visita a la muestra, el artista nos habla con apasionamiento de un trabajo casi obsesivo: letras, originadas según el artista, en la Piedra Rosetta, un código que permitió a los eruditos leer las inscripciones de la antigua civilización egipcia. En Bonevardi, las letras, imperceptibles desde lejos, constituyen un delicado juego de luz y sombras. Al acercarse, se ve cómo se amontonan, se dispersan, fragmentan, se disuelven, formando troncos de árboles, hojas.

Aquí otra vez las Torres Gemelas: «Falling» (Caída), una serie de 16 dibujos individuales, de raíz constructivista, alude a los millones de hojas de papel que caían al espacio, imagen imborrable para el artista y para el mundo entero que lo presenció en tiempo real a través de la televisión, esa mañana fatídica. Bonevardi confiesa que «a medida que las letras se dispersan, las palabras se desintegran y con ellas se van sus significados, perdidos, irrecuperables». Al observarlas, es imposible la reconstrucción de algún pensamiento, sólo está en la mente del artista pero para el observador, allí están, sutilmente estéticas.

También son sutiles y mínimas las plantas o flores de sus acuarelas. Realizadas en propinita negra de Africa, también presenta un grupo de esculturas que más bien responden a elementos encontrados en algún sitio arqueológico y en las que replica esa suerte de códice de significados ocultos.

Excelente el catálogo diseñado por West Side Industries, publicado por la Fundación Alon con textos de su Presidente, Jacobo Fiterman, del mismo Bonevardi e introducción de Edward J. Sullivan.

Angeles González Zuelgaray nació en San Nicolás de los Arroyos, es Licenciada en Bellas Artes en la Universidad Nacional de Rosario donde asistió al taller de Juan Grela además de especializarse en otras disciplinas artísticas. Concurrió a los cursos de Pensamiento y Creatividad dictados por Fermín Fevre y Norberto Griffa, y desde 1997 interviene en exposiciones colectivas e individuales.

En su actual muestra en Galería El Socorro (Suipacha 1331) que ha titulado «El Pliegue», influenciada por la obra de Gilles Deleuze en la que habla del barroco y los infinitos pliegues de la materia y el alma, evita toda narración.

Es difícil clasificar su obra que bordea lo onírico, quizás lo cósmico. Formas que se desarrollan como en una vorágine, agujeros negros, espacios surcados por estelas lumínicas a manera de cometas, un cromatismo , a veces, volcánico. Esta vorágine no es caótica para el observador, es, como señala Deleuze en sus clases sobre «Pintura - el concepto de diagrama», «un abismo ordenado. Un abismo es nada. Un cuadro que sea orden es nada. Pero el orden propio al caos, la instauración de un orden propio al abismo, ese es el asunto del pintor». Y el asunto de esta artista es un quehacer que no nace de un impulso, es capturar fuerzas internas, es convertir en un hecho pictórico la materia de los sueños, de sus cuestionamientos, es el resultado de su honda meditación acerca de la existencia del ser humano, de su propia existencia.

Clausura el 4 de junio.

Dejá tu comentario