El banquero central señaló que el aumento de los precios tomará más de lo estimado anteriormente para volver a la meta del BCE de casi un 2% y que la entidad está preparada para reforzar su programa de compra de activos si es necesario. Pero necesita más evidencia para determinar si la desaceleración en China, el fortalecimiento del euro y la caída de los precios del petróleo desviarán la inflación de la proyección prevista.
Los comentarios de Draghi echaron por tierra las expectativas del mercado de que el BCE estaba cerca de ampliar la compra de activos y fortalecieron levemente al euro. "El programa de alivio cuantitativo tiene suficiente flexibilidad", dijo Draghi en la comisión de asuntos monetarios y económicos del Parlamento Europeo. "Ajustaremos su tamaño, composición y duración como sea adecuado, en caso de que se necesite más estímulo monetario", agregó.
El funcionario dijo que se necesitaba más tiempo para determinar si la desaceleración en los mercados emergentes es temporal o permanente y para evaluar a las fuerzas detrás de la caída de los precios de las materias primas y de las recientes turbulencias en los mercados financieros. El BCE fijó una meta de inflación de apenas por debajo del 2%, pero el banco dijo que el indicador podría volverse negativo en los próximos meses antes de recuperarse más adelante en el año.
Los comentarios de Draghi tienen lugar después de que la Fed dejó las tasas de interés sin cambios la semana pasada por preocupaciones sobre China, aunque dejó la puerta abierta a un alza más adelante en el año, en particular debido a que la economía del país se acerca al pleno empleo. La desaceleración económica de China también fue una de las principales preocupaciones a las que se refirió Draghi. Dijo que los desafíos para los mercados emergentes se mantendrán por "algún tiempo".
La actividad del sector fabril chino se contrajo inesperadamente en septiembre a un mínimo nivel en seis años y medio, mostró un índice de gerentes de compras (PMI) publicado ayer. Eso dio pie a temores de una mayor desaceleración en la segunda economía más grande del mundo, que podría provocar más agitación en los mercados financieros. La desaceleración china ha deprimido los precios globales de las materias primas, una preocupación particular para el BCE ya que la inflación, actualmente en apenas un 0,1% podría incumplir la meta del banco para los próximos años, posiblemente forzándolo a expandir su compra de activos.
| Agencia Reuters |


Dejá tu comentario