28 de abril 2010 - 00:00

Excelente inicio de Harmonia 2010

«Gli Archi Ensemble». Obras de A. Vivaldi, G. Rossini, R. Molinelli, H. Purcell/B. Britten, P. Warlock y J. Suk. (Teatro Coliseo). 

La temporada 2010 de Nuova Harmonia comenzó con la presentación del prestigioso conjunto de cuerdas «Gli Archi Ensemble». Creado en 2003, el grupo italiano ha logrado en poco tiempo reunir un amplio repertorio que va desde la música barroca hasta la contemporánea.

En su concierto presentación en la Argentina, los once ejecutantes de cuerdas exhiben una técnica instrumental de primera línea actuando con una gran disciplina y una interrelación permanente. Esas características se observaron desde el inicio del concierto en el que interpretaron la sinfonía de la ópera de Vivaldi «La veritá in cimento». La obertura dividida en dos movimientos rápidos que enmarcan y contrastan con el meditativo movimiento lento central, algo que los músicos italianos resaltaron formidablemente. Le siguió una excelente interpretación de la Sexta Sonata para cuerdas de Rossini, con la misma distribución estructural.

La primera parte incluyó asimismo dos obras breves del compositor italiano contemporáneo Roberto Molinelli. que demostraron el grado de intensidad expresiva de las cuerdas del conjunto y de los notables solistas Giorgio Gasbarro (violoncello) y Vincenzo Schembri (viola).

La «Chacony en sol menor», de Purcell/Britten abrió la segunda parte, que continuó con la célebre «Suite Capriol» de otro compositor inglés, Peter Warlock, constituida por seis danzas arcaicas remozadas imaginativamente por el autor londinense. La estupenda «Serenata para cuerdas», en Mi bemol mayor, Op. 6, de Josef Suk, está llena de ideas y de combinaciones armónicas que le dan carácter y encanto. El claroscuro típico de la música de Bohemia está presente en la serenata, que los instrumentistas supieron poner de relieve con intensidad.

En el bis, los integrantes de «Gli Archi Ensemble» tocaron como una única pieza un arreglo para cuerdas de la obertura de «El barbero de Sevilla», plena de optimismo y espiritualidad, puntos esenciales en el arte operístico de Ros.

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