14 de octubre 2016 - 00:00

Exdetenido de Guantánamo, al borde de la muerte en Uruguay

El Gobierno de Tabaré Vázquez afirma que ningún Estado se manifestó dispuesto de recibirlo, pero él denuncia que lo privan de su libertad.

DEBILITADO. Esta foto fue tomada el 6 de septiembre pasado, cuando Jihad Diyab llevaba apenas un mes sosteniendo la medida de fuerza. De acuerdo con los médicos, de continuar con la protesta, moriría en días.
DEBILITADO. Esta foto fue tomada el 6 de septiembre pasado, cuando Jihad Diyab llevaba apenas un mes sosteniendo la medida de fuerza. De acuerdo con los médicos, de continuar con la protesta, moriría en días.
Montevideo - El estado de salud del exdetenido de la prisión estadounidense de Guantánamo Jihad Diyab, refugiado en Uruguay desde 2014 y en huelga de hambre hace más de dos meses, se deteriora rápidamente, mientras crecían los roces en la coalición de Tabaré Vázquez por el caso.

Diyab, quien llegó a Uruguay a fines de 2014 en un grupo de seis exdetenidos de la prisión, ubicada en Cuba, inició en la protesta en julio pasado para exigir ser trasladado a otro país, ya que considera que no podrá mantener a su familia -actualmente en Turquía- en suelo uruguayo.

Su relación con el Gobierno de Tabaré Vázquez se tensó luego de que dejara el país sin dar aviso previo y se presentara luego ante el consulado de Uruguay en Venezuela, tras lo cual quedó detenido y casi un mes después

fue deportado a Montevideo, el 30 de agosto. Desde entonces limita la ingesta de alimentos y ahora le sumó una "huelga seca", es decir, no bebe líquidos. Al respecto, la doctora Julia Galzerano, del Sindicato Médico del Uruguay señaló que la última hidratación que recibió el exreo fue el martes.

Diyab decidió que no quiere recibir asistencia en caso de caer nuevamente en coma, como ocurrió en setiembre pasado y "nombró a tres personas como sus representantes" para decidir sobre cualquier tratamiento. "La decisión de él fue plasmada en un protocolo con escribano", explicó la médica, quien dio cuenta de la gravedad de la situación que atraviesa Diyab luego de 63 días sin ingesta de alimentos y por su decisión de detener el consumo de líquidos.

Galzerano explicó que las estadísticas marcan que un ser humano puede vivir hasta 100 días sin alimentos y unos siete días sin líquidos, dependiendo de cada organismo, y fue clara en indicar que es posible un desenlace fatal de esta huelga de hambre.

Ana de Bittencourt, una de las personas que voluntariamente acompañan al refugiado sirio en su departamento del centro de Montevideo como parte de una agrupación civil que se denominó "Vigilia por Jihad Diyab", explicó ayer que el hombre experimenta "pérdida de movilidad, dolores agudos y calambres".

De Bittencourt indicó que Diyab pide que el Gobierno uruguayo le explique los alcances del acuerdo con Estados Unidos, mediante el cual él y sus compañeros llegaron a Uruguay, y quiere saber "por qué no ha aparecido un país" para recibirlo.

Como contracara, el Ejecutivo señaló en una misiva dirigida al exrecluso de Guantánamo él puede dejar el país si así lo desea y por diferentes vías intentó que el extranjero deje su medida de protesta. Además, envió cartas a Venezuela, Líbano y Qatar en las que constató que Diyab dispone de la documentación necesaria para salir del país y que no existen impedimentos legales para que pueda viajar a cualquiera de esas naciones.

La negativa de Diyab a abandonar su medida de fuerza llevó a que el miércoles dimitiese el mediador gubernamental, Christian Mirza, encargado de su caso.

La situación de Diyab también dejó al descubierto la desprolijidad con la que el anterior Gobierno de Mujica manejó la situación. "El problema es que el acuerdo que reclama Diyab y al cual otros actores también hicieron referencia en los últimos 18 meses, no tiene un correlato en el universo físico o, por lo menos, no existe dentro de las paredes del edificio del Ministerio de Relaciones Exteriores", reveló el diario El Observador. "Cuando en marzo del año pasado, Luis Almagro culminó su gestión y Rodolfo Nin Novoa asumió la titularidad de esa cartera no hubo ninguna indicación en torno a la existencia de un documento que estableciera las pautas según las cuales Uruguay se había comprometido a recibir a seis exreclusos de la prisión estadounidense", continuó el periódico.

"En la Cancillería no encontramos ningún documento firmado que aludiera a un tratado en esa materia. Lo quiero decir con todas las letras", sostuvo Novoa. Los otros cinco expresos de Guantánamo recibieron denuncias de violencia doméstica.

Agencia AFP y Ámbito Financiero