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Fábrica de aviones sigue parada por una huelga que nadie mira
El directorio de la fábrica de aviones está integrado por: el presidente, Jaime Saiegh; el vicepresidente, brigadier (R) Julio Lombardi, y los vocales, Arturo Puricelli (también es presidente de Fabricaciones Militares, empresa dependiente de Planificación Federal), Horacio Viqueira y Aldo Crece. Viqueira en el rol de vocero defensor fustigó a los obreros y al gremialista, denunció que impiden el ingreso al personal de la planta y también los acusó de haber perpetrado cortes de energía que afectaron a la Escuela de Aviación Militar, el Instituto Universitario Aeronáutico a cargo del brigadier Raúl Acosta y un barrio cívico-militar perimetral.
Licitación
Lo de Viqueira, colega de la jefa castrense en el Frepaso, sumó otro actor al conflicto: la Fuerza Aérea Argentina, de quien dependen los dos institutos mencionados. Fue justamente una licitación para adquirir un banco de prueba de motores Allison T-56-A-15, utilizados en el Hércules C 130, lanzada por el brigadier general Normando Costantino, titular del arma, el detonante del conflicto en FAdeA. Los operarios aducen que ésa es «la muestra de la inacción y el vaciamiento de la planta porque se trata de dinero malgastado, pues ya se cuenta con un banco de pruebas en FAdeA construido por Allison utilizado para el mantenimiento de esos aviones». «La gerencia no puede desconocer que el material existe y que el banco adquirido por la Fuerza Aérea sacará trabajo al taller», agregaron las fuentes.
El Ministerio de Trabajo de la Nación intimó a la Asociación de Personal Técnico Aeronáutico a que cumpla con la conciliación obligatoria y se presten tareas de manera normal bajo apercibimiento de suspensión o cancelación de la personería del gremio. La medida echó más combustible; ayer, el gremialista Morcelli acudió al Ministerio de Trabajo provincial en búsqueda de una intermediación para ser escuchado por las autoridades nacionales.
Crítica
«Conducir la planta con anuncios no lleva a nada, el director Lombardi dijo la semana pasada que desarrollaremos un avión entrenador IA-73 para la Fuerza Aérea; en realidad, el proyecto es nuestro, de un grupo de ingenieros, técnicos y trabajadores de hace años, y se trata de una familia de aeronaves de la que el IA-73 es sólo uno de ellos», agregó Morcelli. «Ahora echan mano a la carpeta para salir del paso pero ni siquiera leyeron que se trata de un proyecto integral», finalizó el gremialista.
«¿La inactividad no afecta el mantenimiento de las aeronaves de combate que urge reparar para no debilitar la defensa del país?», interrogó este diario. «Nosotros tratamos de cumplir con el plan, pero la falta de repuestos para las máquinas que están en la línea es anterior a la medida de fuerza en marcha», «tenemos un Hércules que lleva casi cinco años y aún no sale de la fábrica, no sólo no recibimos repuestos sino que el Ministerio de Defensa autoriza que se le saquen piezas para colocárselas a otros aviones en talleres de la Fuerza Aérea», respondió Morcelli.


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