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Ferreyra: se entregó principal sospechoso
Durante el fin de semana fue detenido Pablo Díaz, sindicalista de la Unión Ferroviaria, acusado de organizar la operación para disolver la protesta de «tercerizados» ferroviarios. Fue la acción que terminó con el asesinato de Mariano Ferreyra. Por otra parte, ayer se presentó a la Justicia Cristian Favale, barra brava del club Defensa y Justicia y señalado como autor del disparo. El caso provocó reacomodamientos en el Gobierno. Desde El Calafate, Cristina de Kirchner defendió a ministros que habían posado en fotos junto a Favale. Pareció también deslizar una alerta por otras imágenes que pudieran aparecer. Ese retiro en el Sur podría durar hasta el miércoles gracias al censo, tiempo suficiente para mantenerse alejados hasta que lleguen noticias.
Cristian Favale se entregó ayer a la Justicia, acompañado por su abogado, Sergio D’Amico. Fue trasladado luego a la división de Asuntos Internos.
«Más vale que soy inocente», alcanzó a decir Favale mientras era trasladado a la división Asuntos Internos de la Policía Federal, poco después de haberse entregado al mediodía. El acusado había anticipado que daría ese paso en su página de la red social Facebook, donde también buscó desligar a los funcionarios nacionales que posaban al lado suyo en algunas fotos.
Favale fue sindicado como miembro de la barra del club Defensa y Justicia, y la jueza investiga si en esa condición fue reclutado por el otro detenido de la causa, el dirigente de Unión Ferroviaria Pablo Díaz, para disolver una protesta de los trabajadores tercerizados del ferrocarril Roca. En el ambiente del fútbol se cree que el nexo entre Favale y Díaz es Alexis Godoy, referente principal de la barra brava de Defensa y Justicia y al parecer con un pasado como trabajador de los talleres ferroviarios de Gerli.
En las horas previas a su detención, el sospechoso de haber disparado sobre Ferreyra se declaró inocente, dijo ser «un perejil» y apuntó sobre otro de los integrantes del grupo que chocó contra los trabajadores tercerizados. Si bien aclaró no conocer su nombre, aseguró que «el que tiró es de la Unión Ferroviaria» y que recordaba haberle visto «en el brazo derecho un tatuaje de un payaso».
«Soy totalmente inocente y me quieren dejar engarronado con un crimen que no cometí. Como no pertenezco a la Unión Ferroviaria es más fácil encanar a un perejil que a un trabajador de ese sector. Yo sé muy bien quién tiró y me voy a entregar hoy (por ayer) al mediodía», fue uno de los mensajes que Favale subió a Facebook. Por la misma vía salió en defensa de Díaz, el otro encarcelado, al decir que no tuvo «nada que ver» con el crimen.
La página del acusado en la red social también generó revuelo por fotos donde aparecía junto a los ministros de Economía, Amado Boudou, y de Educación, Alberto Sileoni, así como con la periodista Sandra Russo. «Con respecto a las fotos de Amado Boudou fue solamente de cholulo, yo no estoy ligado al Gobierno, si no, no estaría pidiendo trabajo en la Unión Ferroviaria. Igualmente que con las fotos de periodistas de Canal 7. No ensucien la carrera de los demás, que vienen haciendo las cosas correctamente», agregó Favale antes de entregarse.
El ministro de Economía transmitió su alivio por su cuenta de Twitter: «Lo único que me relaciona con Cristian Favale es esa foto. La Presidenta está esclareciendo el asesinato», fue el primer mensaje, para luego agregar: «Cristian Favale dijo (sic) que las fotos que se sacó con nosotros fueron sólo por cholulaje. Para los que decían cosas sin sentido».
Poco antes de entregarse el principal sospechoso le dio una entrevista al diario Clarín en la que reconoció haber sido reclutado por Díaz «para que los piqueteros no cortaran las vías» y que a cambio de esa tarea le habían prometido «un trabajo en los ferrocarriles». «El que tiró es de la Unión Ferroviaria, pero no tengo ni idea cómo se llama. En el brazo derecho tiene un tatuaje de un payaso. En el video se lo ve, con gorrita y anteojos. Está al lado mío, si casi más me vuela la cabeza a mí, yo lo puteé. Guardó el fierro, un 38, en su auto, un Focus de cuatro puertas, creo que color champán. Ése es el que tira. El que lo hizo sabe que iban a poner a cualquier perejil para que él no caiga. Tengo tres testigos que vieron cuando el tipo tira», agregó.
También negó haber portado armas durante los incidentes -aunque reconoció que tuvo una causa por tenencia de arma de guerra- y dijo temer por su vida: «Si voy preso voy a aparecer ahorcado. Tengo muchas ganas de vivir y de vivir al lado de mis hijos, tengo tres. Yo no voy a pagar por algo que hizo otro. Yo me voy a entregar, pero antes quiero garantías para mí y para mi familia».
Luego de los incidentes del miércoles último en Barracas, que terminaron con el asesinato de Ferreyra y heridas graves a Elsa Rodríguez, también del mismo grupo, Favale comenzó a ser buscado a partir de las filmaciones televisivas y de algunas declaraciones. La entrega prometida se concretó luego de un fin de semana de allanamientos infructuosos en la zona de Florencio Varela, donde reside el sospechoso.
La barra brava de Defensa y Justicia ya tenía este año un muerto en su haber. En marzo, durante un presunto enfrentamiento entre dos líneas internas de esa hinchada fue asesinado a puñaladas Marcos Galarza, de 21 años. La investigación se orientó a una pelea por espacios de poder y pasajes para el Mundial de fútbol. En esa época, Favale comentaba entre sus allegados que tenía grandes chances de viajar a Sudáfrica, algo que finalmente no pudo concretar.
El caso repercutió en todos los ámbitos políticos y judiciales. Al mismo tiempo que la jueza recibía a Favale detenido, la fiscal de la causa, Cristina Caamaño continuaba con la ronda de declaraciones entre los testigos que estuvieron en el enfrentamiento. Y también proseguían las negativas de algunos de ellos hasta tanto fuesen reincorporados a sus puestos de trabajo, motivo del reclamo original.
En paralelo hubo ayer a la mañana un paro en el ferrocarril Roca. Lo impulsaron los dirigentes intermedios de la Unión Ferroviaria en repudio por la detención de Díaz. Pasado el mediodía, la viceministra de Trabajo, Noemí Rial, intimó a los huelguistas y luego dictó la conciliación obligatoria, lo que puso fin a la medida de fuerza.
Pero en el Ministerio de Trabajo siguen con atención las repercusiones del caso. Y no descartaban que el Ejecutivo -quizás a pedido de la jueza López- terminara por ordenar la intervención del sindicato que lidera José Pedraza. La posición del veterano dirigente es muy frágil. No sólo por la detención de Díaz, uno de sus principales colaboradores, sino por la presunta relación directa entre las cooperativas que tercerizan trabajos de la Unión de Gestión Operativa de Emergencia (UGOFE, concesionaria del Roca) y dirigentes del sindicato.


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