Unión Ferroviaria, La Fraternidad, Señaleros y jerárquicos iniciarán la temporada de negociaciones por aumentos de sueldos y bono de fin de año.
Sasia. Lidera la Unión Ferroviaria, el gremio mayoritario del sector.
La primera paritaria de 2017 comenzará a negociarse este mes y pondrá a prueba el objetivo del Gobierno de ajustar los aumentos salariales del año que viene sólo a la inflación prevista y no a la acumulada. Se trata de la discusión en la actividad ferroviaria, que involucra a cuatro sindicatos y que este año incluirá, como ítem adicional, el bono de fin de año para los trabajadores del sector. Como rasgo saliente la paritaria en la actividad está cruzada por los subsidios estatales a las concesionarias del servicio, decisivos en la ecuación económica. El debate arrancará formalmente el 21 de noviembre aunque este viernes los dirigentes del sector tendrán un primer encuentro con las autoridades de la operadora estatal Sofse. Allí intentarán llevar una postura común frente a dos cuestiones todavía no saldadas: el período de vigencia del próximo aumento salarial y el monto del ajuste. La paritaria comprende a los trabajadores que reportan a Unión Ferroviaria (sindicato mayor de la actividad), La Fraternidad (maquinistas), la Asociación de Señaleros (ASFA) y el gremio del personal jerárquico (APDFA). Los sindicatos, que en varios períodos intentaron funcionar con una voz única a través de la federación ferroviaria, se encuentran en la actualidad separados por cuestiones gremiales y políticas: mientras La Fraternidad y los Señaleros participan de la CGT y de la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT), la UF y los jerárquicos se hicieron a un lado por la declarada cercanía de sus líderes a Cristina de Kirchner. En el caso de Unión Ferroviaria, su secretario general, Sergio Sasia, se mantuvo al margen de la reunificación de la CGT bajo el amparo del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), que orienta el taxista Omar Viviani.
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Más allá de las diferencias entre ellos los cuatro sindicatos buscarán ir al debate con una posición común, en vista de la dificultad de articular acuerdos salariales diferentes en organizaciones del mismo segmento. Por caso, en los últimos años todos los gremios recibieron los mismos aumentos salariales y por los mismos períodos.
Este año el incremento salarial fue semestral y fue pactado a mitad de año: osciló el 26 por ciento y deberá ser renovado a partir del primer día de 2017. Sin embargo, en aquel entendimiento se acordó fijar el inicio de la nueva paritaria por anticipado, el 21 de noviembre, para evitar que el debate se estirase durante el receso de enero. Así, el tira y afloja llegará antes en el sector que en el ámbito docente, que en los últimos años dio el puntapié inicial de la temporada de negociaciones salariales.
Hasta ahora el Gobierno dio a entender que para la próxima ronda de discusiones intentará fijar como criterio que los gremios deberán evaluar sólo la inflación futura. Con ese fin Mauricio Macri habilitó la discusión de bonos de fin de año, con un piso de referencia de 2.000 pesos, con la premisa de que así habrá una forma de arrancar de cero el nuevo ciclo de negociaciones.
En esa línea, el bono y la paritaria global coincidirán en las mesas de diálogo de los ferroviarios. Y en ambos casos dependerá de la voluntad del Ejecutivo de estirar los subsidios que nutren el servicio. Mientras definen un porcentaje de suba salarial y el período de vigencia, algunos funcionarios admiten que el bono para los trabajadores del transporte público puede trepar hasta 4 mil pesos, el monto que planea exigir uno de los gremios insignia del sector, la Unión Tranviarios Automotor, que nuclea a los colectiveros.
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