El dominio del campeonato de Fórmula 1 tendrá hoy una definición, pero fuera de las pistas, cuando la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) resuelva si son legales o no los polémicos difusores que dieron dos victorias iniciales al Brawn GP del inglés Jenson Button.
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Los difusores, empleados también por las escuderías Toyota y Williams y aprobados por los comisarios de Australia y Malasia, fueron cuestionados por Ferrari, Red Bull y Renault ante la Corte de Apelación de la FIA, que decidirá hoy en París, aunque la resolución se conocería mañana.
Una nueva aprobación no sólo permitirá especialmente a Brawn GP mantener su dominio, sino que, ante todo, obligará a las demás escuderías a efectuar importantes reformas en sus máquinas, con pérdidas de tiempo y dinero en plena temporada.
Button ganó pole y carrera en las dos primeras pruebas y su escudería sumó 25 puntos en la Copa de Constructores, seguido por Toyota con 16,5, mientras que el tercero, BMW, que no tiene ese difusor, está lejos con apenas 4 puntos y Ferrari, campeón 2008, décimo sin puntos.
«La decisión tendrá un fuerte impacto en el resto del campeonato», dijo hace unos días Kimi Raikkonen, mientras que su compañero de Ferrari, Felipe Massa, fue más drástico y afirmó que «si la FIA no prohíbe ese recurso, el campeonato está terminado».
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