3 de marzo 2011 - 00:00

Fiebre de colectoras: atajo que seduce al PRO y al radicalismo

El plan del Gobierno de habilitar una boleta bis para Martín Sabbatella en la provincia de Buenos Aires, paralela a la que encabezará Daniel Scioli, desató un contagio: otros sectores, como el PRO y la UCR, también exploran esa alternativa.

Ambos espacios analizan un recurso que quedó en evidencia tras los espadeos entre la Casa Rosada y el PJ bonaerense por las colectoras. Se quiso mantener en reserva, pero el debate interkirchnerista lo desnudó y, desde ahí, irrumpió como opción para otros partidos.

La doble lista bonaerense de una eventual Cristina de Kirchner candidata presidencial podría tener su versión PRO: cerca del jefe de Gobierno porteño, imaginan ese formato como «solución» para nutrirse de los votos de Francisco de Narváez y del PRO-duhaldismo.

La ruptura, días atrás, del bloque que compartían el denarvaísmo y los macristas -que eligieron como nuevos socios al PJ disidente- surge como indicio de las complicaciones que tendría Macri si pretende volver a unir esos sectores en octubre.

Frente a eso, el modelo de colectoras K ofrece un atajo: que como Cristina de Kirchner tendrá dos listas de gobernadores (y, también, de legisladores nacionales), Macri podría llevar colgadas dos boletas provinciales, una encabezada por De Narváez y otra por Jorge Macri, en alianza con Graciela Camaño.

Algo similar evalúan, en medio de una tensión creciente, los socialistas y radicales santafesinos. La hipótesis de una unidad entre esas tribus, a partir de una fórmula presidencial entre Ricardo Alfonsín y Hermes Binner, no alcanza para unificar sobre los candidatos locales.

Amanece, en ese caso, el formato de las colectoras para que aun con una misma candidatura presidencial, ambos partidos tengan listas propias de diputados nacionales.

Los cruces entre el kirchnerismo y los peronistas de Buenos Aires sobre las colectoras sirvieron, además de para agitar los fantasmas rupturistas, para develar el secreto mejor guardado por Olivos: el formato de adhesiones, incluso para legisladores nacionales.

El texto de la ley electoral nacional derrumba la última valla táctica contra las colectoras: se suponía que Sabbatella, al adherir a la candidatura presidencial de Cristina de Kirchner, debería «tragarse» también la lista de senadores y diputados nacionales del PJ.

Si el diputado de Morón cuenta con un partido nacional de distrito -figura autorizada para presentar candidatos a legisladores nacionales, pero no a presidente-, podrá adherir a la postulación presidencial de Cristina de Kirchner y tener, a la vez, su propia boleta de senadores y diputados nacionales.

En ese caso, podrá tener una lista íntegramente diferente de la del Frente para la Victoria, salvo en el tramo presidencial.

A partir de ahí se genera un torbellino en otro estrato: los municipios. Así como se autorizan las adhesiones a nivel nacional, se permiten en el plano local cuando se trata de agrupaciones municipales.

Por esa vía, Daniel Scioli prevé «colectar» los votos de los vecinalistas, pero sin espantar al peronismo de los distritos gobernadores por esos «independientes».

Claro que, al abrir esa Caja de Pandora, muestra una luz que el PJ quiere tapar: que las adhesiones municipales permiten, legalmente, que otros sectores -por ejemplo, La Cámpora o Kolina, de Alicia Kirchner- puedan tener su propia colectora K. La ley no lo prohíbe. De existir un límite, lo pondrá la política.