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Final para De la Rúa en juicio por sobornos
Sostuvo que "no existió el pago de sobornos durante su gestión para que senadores del PJ aprobaran la ley de reforma laboral y aseguró que la fiscalía y la querella lo acusaron en "base a los diarios".
Ante el Tribunal Oral Federal 3, De la Rúa criticó a la fiscal Sabrina Namer, al juez Daniel Rafecas y al fiscal de instrucción Federico Delgado, quien por estos días escribe columnas editoriales lamentando que la versión de Mario Pontaquarto, en la cual él basó su investigación, no se ha podido demostrar y hasta los abogados del arrepentido descreen de la misma. Un detalle: el alegato del expresidente señaló más de 50 contradicciones en las declaraciones del exfuncionario legislativo.
"Actué con honradez y transparencia", aseguró De la Rúa, quien agregó que "no faltó dinero en la SIDE (de donde, según Pontaquarto, habrían salido fondos para supuestos sobornos) y tampoco se incrementó el patrimonio de los senadores".
En uno de los momentos de climax se sinceró con frontalidad: "Pueden verme muy sereno, pero todo esto ha sido un calvario para mí.
En la sala de audiencias estuvieron la esposa del exmandatario, Inés Pertiné; su hijo, "Aíto" de la Rúa; Nicolás Gallo, exministro de Infraestructura; y Héctor Lombardo, exministro de Salud y Acción Social, entre otros exfuncionarios y familiares. Pontaquarto no apareció. "¿Quién tendrá el valor de disculparse? ¿Cómo se repara el mal causado, a mí, a quienes integraron e integran mi familia?", inquirió.
En ese sentido, negó -como sostiene la acusación- que los senadores peronistas no acompañaran la ley de reforma laboral que su Gobierno había promovido y llevado al Congreso, la cual fue finalmente aprobada y luego derogada durante el kirchnerismo.
"No es que el hecho no se pudo probar, no existió, reiteró De la Rúa.
El expresidente negó que no tuviese el apoyo de senadores justicialistas para aprobar la ley: "Tampoco es cierto que había uniformidad sobre los aspectos negativos" de la norma, agregó.
A la vez, volvió a negar que la aprobación de esa ley haya sido un requerimiento a su Gobierno por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Al finalizar su alegato, recordó que estuvo a punto de ser expulsado de la UCR por esta causa: "Fue horrendo para mí.
"Hubo rumores, un anónimo, un juez y mucha prensa. El anónimo fue leído y reproducido en todas las radios y diarios del país. Después se agregó el mito de la Banelco. Entonces se prendió la hoguera", explicó.
Volvió a embestir contra Alberto Fernández, promotor de Rafecas y del titular de la OA, Julio Vitobello, como uno de los operadores de la causa, a cuyas maniobras también suscribió al dirigente Daniel Bravo. También homenajeó la memoria del mendocino José Genoud, a quien definió como un "excelente senador". Hombre fuerte del radicalismo mendocino, se suicidó en 2008 acosado por una grave enfermedad.
Cerró con la anécdota poco conocida de que su padre fue quien impulsó los juicios orales en Córdoba en 1940.


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