1 de febrero 2011 - 00:23

"FMI no es idóneo para calcular IPC"

• Entrevista a Jacob Ryten, experto en estadísticas.
• El Gobierno -dijo- debe dar explicaciones

Para Jacob Ryten, «la credibilidad del INDEC es poca o nula”.
Para Jacob Ryten, «la credibilidad del INDEC es poca o nula”.
«En una situación en que la credibilidad del INDEC es poca o nula, cualquier consulta tiene que ser explicada al gran público por ambas partes, es decir, Gobierno y FMI». La definición es de Jacob Ryten, experto canadiense en estadísticas y una de las personas que elaboraron el Manual de Organización Estadística de la ONU. Además fue asesor del INDEC antes de 2006.

Cuatro años pasaron desde que comenzó la intervención en el organismo y apareció el primer IPC sospechado de manipulación. Pese a que corrió agua bajo el puente, Ryten dijo estar esperanzado en que se podrá recobrar la credibilidad. «En algún momento el país tendrá un instituto de estadísticas como otros y no van a importar opiniones de terceros», advirtió desde Santiago de Chile, país al que asesora en la conformación de la nueva canasta para el IPC. «Hace 20 años los técnicos de Chile miraban con admiración al INDEC y hoy no quieren parecerse en absoluto», sintetizó su visión desde el país trasandino. Además, concluyó que «la Argentina no requiere asesoría técnica».

Periodista: ¿Qué opina de la participación del FMI en el nuevo IPC?

Jacob Ryten:
Existen tres tipos de consultas a organismos internacionales. Una es puramente técnica, otra es institucional y legal, y el tercer tipo consiste en pedir simultáneamente asesoría técnica y financiamiento para crear una nueva estadística, en casos de un país que no tenga infraestructura o técnicos, por ejemplo, que no es el caso de la Argentina. Para problemas de orden moral, institucional o legal que afectan más que nada la credibilidad de la estadística o de la institución responsable lo normal es dirigirse a la División de Estadística de Naciones Unidas en su calidad de Secretariado de la Comisión de Estadística de la ONU, ya que esta última es la responsable por la redacción y la publicación de los Principios Fundamentales de las Estadísticas Públicas y por el Manual de Organización Estadística.

P.: ¿Entonces no habría por qué consultar al FMI?

J.R.:
Puede ejercer un papel con dos dimensiones. Por un lado, definió un marco de transparencia y de no injerencia (algo que puede examinar en la página de internet del organismo) para las estadísticas económicas nacionales. Por otro lado, participó en la redacción de un manual en que define el IPC ideal. Sin embargo, en una situación en que la credibilidad del INDEC es poca o nula, cualquier consulta a terceros tiene que ser explicada al gran público por ambas partes, es decir, Gobierno y FMI. Pero dados los antecedentes en la relación de los últimos años, es difícil aceptar la idea que se trata de algo puramente técnico, aunque así sea de hecho. No inspira mucha confianza una misión del FMI en la que la única persona calificada en materia de IPC tenía hasta hace poco tiempo un papel secundario. En ese sentido, uno se pregunta ¿cuál es el marco institucional en que se puede calcular un IPC nacional conforme con el marco de transparencia y de no injerencia definido por el Fondo? Y en verdad es el FMI el organismo idóneo para contestar. O ¿cómo se calcula un IPC nacional? En este caso el FMI no es idóneo porque desconoce las circunstancias del país, del INDEC, y aunque las conociera, como institución nunca participó en la ejecución de un proyecto de esta naturaleza. Pero más importante que todo: la Argentina como país no requiere asesoría técnica.

P.: ¿Cómo se combina lo que existe, un IPC no confiable, con uno nuevo?

J.R.:
Esa pregunta requiere una reacción oficial por parte de la Comisión de Estadística de la ONU, ya que no existen precedentes. La comisión puede decidir que delega las responsabilidades al FMI, pero supongo que impondría condiciones de transparencia y de independencia de las otras actividades del Fondo. El FMI por si solo no es idóneo.

P.: ¿Existen muchas diferencias entre el INDEC y el INE de Chile?

J.R.:
Son abismales. Y esto ocurre por una razón esencial, que es que debe existir un divorcio entre lo técnico y lo político. Cuando hay confusión entre el qué, que surge de lo técnico, y el cómo, que aparece en lo político, los resultados son deplorables. Hace 20 años los técnicos de Chile miraban con admiración al INDEC y hoy no quieren parecerse en absoluto. Ese sentimiento es colectivo en otros lugares, como Colombia e incluso Venezuela. A veces me preguntan cómo puedo explicar que en un país como la Argentina pueda ocurrir algo así y la verdad es que no tengo respuesta. Entiendo qué pasa, cómo se dio, pero por qué un Gobierno tolera una situación de este tipo, no lo puedo explicar.

P.: Una de las razones es para pagar menos deuda, por los bonos atados a la inflación.

J.R.:
Pero para eso se cambia la legislación y se dice, por ejemplo, de ahora en más vamos a pagar un 50% del IPC. El Congreso es soberano para decidir y aprobar una ley. Y si al público no le gusta, tiene la facultad para cambiar el Gobierno. Lo que se hizo es ridículo, no es honesto ni transparente ni aceptable para un inversor extranjero. Tiene todos los vicios posibles. Lo peor de todo es que no proporciona al Gobierno información para tomar una decisión.

P.: A cuatro años, ¿cree que en algún momento se pueda recobrar la credibilidad?

J.R.
: Claro que sí. Sigo con esperanzas de que ocurra. Puede ser largo pero no eterno. En algún momento el país tendrá un instituto de estadísticas como otros y no van a importar opiniones de terceros. Pero eso sería imposible con la legislación actual y con las personas que están en el mando.

Entrevista de María Iglesia

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