23 de diciembre 2010 - 00:00

Forzó el Gobierno en el Senado ascenso de general clave para Garré

El Gobierno logró, con 36 votos a favor, uno en contra y cuatro abstenciones, aprobar el ascenso de César Milani. Carlos Menem aportó al número y se llevó el agradecimiento de Miguel Pichetto y Nicolás Fernández.
El Gobierno logró, con 36 votos a favor, uno en contra y cuatro abstenciones, aprobar el ascenso de César Milani. Carlos Menem aportó al número y se llevó el agradecimiento de Miguel Pichetto y Nicolás Fernández.
El Gobierno logró una victoria impensada ayer en el Senado: consiguió el quórum para aprobar el ascenso del general César Milani, jefe de Inteligencia y ahora secretario general del Ejército, una promoción resistida por la oposición que le recuerda su participación en el alzamiento carapintada de 1987. Con eso destrabó, además, el acto del próximo 27 en el Salón Blanco de la Casa Rosada, donde Cristina de Kirchner debe entregar las promociones a militares. Si el Senado hubiera bloqueado la votación, hubiera tenido que suspenderlo.

Junto con el acuerdo a Milani se aprobaron otros 320 ascensos, pero en ese punto no existía inconveniente. De hecho, el radicalismo le había propuesto a Miguel Pichetto hace una semana separar a Milani de la lista de ascensos a tratar y votar el resto junto con los acuerdos a diplomáticos y jueces que se aprobaron en la sesión del miércoles 15.

Pero la orden de la Casa Rosada era terminante: aprobar todos los ascensos o ninguno, y ese día los militares se quedaron sin sus ascensos. Finalmente, y después de estar casi al borde de reconocer que no podría reunir el quórum a solas, el kirchnerismo ayer logró sumar 37 senadores, aunque con una ayuda imprevista: a último momento, el senador opositor del Proyecto Federal Buenos Aires, ex Coalición Cívica, Samuel Cabanchik, ingresó al recinto y con eso el Gobierno logró el quórum. No fue el único servicio que le prestó al kirchnerismo. A la hora de votar a Milani, los radicales presentes decidieron abstenerse, restando así del número general. Cabanchik tuvo otra vez un rol fundamental ya que salvó la ropa con un voto en contra, pero le permitió así al Gobierno mantener el número de los 37 en el recinto.

La sesión comenzó con el oficialismo sentado en el recinto a la espera de reunir el quórum. Estaban en sus bancas todos los kirchneristas más Carlos Menem (ver nota aparte), la rionegrina María José Bongiorno y el neuquino Horacio Lores. Fue entonces cuando Cabanchik ingresó al recinto ante la sorpresa de algunos radicales. En realidad, hace tiempo que la oposición sigue de cerca la relación que trabaron Cabanchik y Filmus. Más cuando ayer alimentaron sus dudas al verlos juntos dialogando entre las bancas. Filmus cruzó todo el recinto para aparecer junto a él.

Una vez que el kirchnerismo logró el quórum, la oposición ingresó. Allí se vieron las ausencias de casi todo el Peronismo Federal, a excepción de la salteña Sonia Escudero. Por los radicales sólo estuvieron el jefe de bloque Gerardo Morales, el correntino Eugenio Artaza y el entrerriano Arturo Vera. Morales pidió entonces que se desdoblara la votación, separando el pliego de Milani del resto. El kirchnerismo aceptó, sabiendo que la votación estaría así controlada, y el ascenso del hombre que ocupa el segundo lugar en el Ejército, dentro del esquema que Nilda Garré le dejó armado a Arturo Puricelli, quedó solucionado.

El pliego de Milani obtuvo 36 votos a favor, uno en contra (de Cabanchik) y cuatro abstenciones, de los opositores presentes.

En el recinto, Morales desplegó sus sospechas sobre Milani: lo acusó, cuando era capitán y pertenecía al cuerpo de Inteligencia del Ejército, de haber participado del alzamiento carapintada de la Semana Santa de 1987.

Desde el oficialismo, la defensa de Milani no estuvo a cargo de Pichetto, una curiosidad, sino del presidente de la Comisión de Acuerdos, Marcelo Guinle: «El pliego del general Milani no tiene absolutamente ningún cuestionamiento en su legajo, ni procesamiento ninguno», dijo en el recinto.

Una vez terminado ese trámite, el Senado aprobó el lote con los ascensos de los otros 320 militares promovidos, aunque esta vez sin problemas con la oposición.

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