De la mano de la suba de la tasa de interés de largo plazo en EE.UU., ayer se fortaleció el dólar. Cayeron así el euro y también el oro. Pero detrás de estos movimientos hubo otro silencioso ganador: el franco suizo, que tocó máximos históricos frente a la moneda única de 0,782 euro. Fue el refugio elegido por los inversores mientras retornaron los fantasmas sobre la deuda soberana de la periferia europea. El cruce entre la divisa helvética y la moneda única cotizó en un nuevo mínimo histórico de 1,2759 unidad por euro. Para los analistas, esto refleja que la crisis europea sigue con final abierto, y por ello la cobertura elegida junto con el franco suizo fueron además las divisas nórdicas. Por un lado, la estabilidad institucional de Suiza y la fortaleza de las economías nórdicas calzan perfecto para que los inversores se cubran del probable riesgo del derrumbe de la eurozona. La paridad entre el euro y el franco suizo está emitiendo precisamente esas señales de que la crisis de la deuda en Europa sigue sin resolverse. En este contexto, durante las últimas dos jornadas el franco se erigió como la onza de oro en uno de los activos refugio por excelencia. Otro dato que circuló por las mesas de operaciones de cambio en Europa fue el fuerte traspaso que están realizando los principales patrimonios europeos hacia posiciones en activos suizos para protegerse de un default del euro.
Los pronósticos apuntan a que si la paridad del franco con el euro no retoma a niveles de 1,3228 unidad por moneda única, seguirá fortaleciéndose la divisa suiza. En cuanto a la paridad entre el euro y la corona sueca, desde que alcanzó un máximo en los 11,7903 en marzo de 2009, está en una clara tendencia bajista que la llevó ayer hasta un mínimo de los últimos tres años en los 9,0793 unidades por cada euro.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario