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Fue la lucha su vida y su elemento
Mariano Pavone lucha con Juan Sabia. A River le faltó osadía y Argentinos se conformó con el empate. Hubo mucha lucha y poco fútbol.
Por eso cuando se encuentra con un equipo con pocas ambiciones, como fue ayer Argentinos Juniors, el partido se hace luchado en la mitad de la cancha y sin muchas situaciones de gol.
River no sabe ser protagonista, porque no quiere soltar a sus volantes en ataque, por miedo al contraataque y por eso se ve a Mariano Pavone aislado, luchando de espaldas contra toda la defensa rival y, por supuesto, perdiendo muchas más veces de las que gana.
Es el único equipo que mantiene su valla invicta en lo que va del campeonato y el juvenil Chichizola no tiene mucho trabajo, porque la línea de cinco, aunque en los papeles se hable de línea de tres, hace que cubra bien todos los espacios y no tenga sorpresas.
Paulo Ferrari por un lado y Juan Manuel Díaz por el otro tienen la obligación de hacer todo el carril y desbordar en ataque, pero primero tienen que marcar, por lo que les cuesta llegar al área contraria.
Argentinos, por su parte, apostó al contraataque y a la velocidad de Franco Niell como su arma ofensiva, pero muy pocas veces pudo acercarse a Chichizola.
El partido ni siquiera cambió con las expulsiones de Paulo Ferrari y Miguel Torrén (agresión mutua le marcó el asistente Ricardo Casas al árbitro Diego Abal), porque aunque hubo más espacios, los dos renunciaron a utilizarlo.
River si ganaba permanecía como único puntero, pero prefirió la seguridad de no arriesgar y se quedó con un punto.


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