27 de mayo 2011 - 00:00

G-8: Obama, preocupado por el euro

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, acompañado por su esposa, Carla Bruni (que está en su primer trimestre de embarazo), recibió a Barack Obama en el restorán Le Ciro’s.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, acompañado por su esposa, Carla Bruni (que está en su primer trimestre de embarazo), recibió a Barack Obama en el restorán Le Ciro’s.
París - Los líderes del G-8, reunidos ayer en Francia, sumaron presiones para que Grecia solucione su crisis de deuda, afirmando que las deudas de algunos gobiernos europeos suponen un peso negativo para la economía mundial. Una fuente de la diplomacia europea dijo que la delegación norteamericana, encabezada por el presidente Barack Obama, había expresado sus preocupaciones por la reciente debilidad del euro, ya que ello perjudica las exportaciones de Estados Unidos.

El diplomático dijo que Washington «había pedido un debate serio sobre una debilidad del euro frente al dólar que podría crear problemas para las exportaciones estadounidenses».

Los miembros europeos del G-8 -Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia- junto con los funcionarios de la UE se comprometerían en un comunicado a seguir con los esfuerzos para frenar la crisis de la deuda en la zona euro, aseguraron fuentes de la UE. Sin embargo, el borrador del comunicado también hace un llamado a Estados Unidos y a Japón para que aseguren que sus propias finanzas públicas sean sustentables en el largo plazo, informó otro diplomático europeo.

En tanto, Washington esbozó su compromiso de reducir su déficit estatal. «Estados Unidos pondrá en marcha un marco claro y creíble de consolidación fiscal», señala el texto. Fuentes diplomáticas hablaron al margen de la cumbre de una importante concesión de Estados Unidos. Socios internacionales presionan desde hace tiempo a Washington para que haga frente a su problema de deuda.

Trabajar con el FMI

Por su parte, en una reunión con la prensa en Deauville, el subsecretario del gabinete de Japón, Tetsuro Fukuyama, expresó que los líderes de los siete países más industrializados más Rusia concordaron en que Atenas debe hacer más para resolver sus asuntos financieros y que debe trabajar con el FMI para solucionar la crisis de la deuda. Fukuyama expresó que «muchos líderes señalaron el problema de la deuda europea, las alzas del petróleo, los alimentos y las materias primas, y el calentamiento de las economías emergentes entre los factores que presionan negativamente a la economía global».

La discusión sobre quién será el nuevo jefe del FMI se coló en la agenda del encuentro, pero el comunicado final no haría mención a la candidata francesa Christine Lagarde. China elevó la posibilidad de más enfrentamientos por la factibilidad de que Lagarde reemplace a Dominique Strauss-Kahn, quien renunció a su cargo como director gerente del FMI al ser acusado de intento de violación. Pekín exhortó a una «consulta democrática» sobre el puesto del FMI, haciendo dudar del anuncio francés de que Lagarde contaba con el apoyo de China. Un funcionario francés dijo que Lagarde viajará pronto al país asiático. Por su parte, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, dijo en París que Estados Unidos no tenía una postura oficial respecto a Lagarde, aunque funcionarios estadounidenses han indicado que Wa-shington la apoyaría.

Agencias Reuters y DPA

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