14 de julio 2009 - 00:00

Gobernadores condicionan diálogo

José Alperovich
José Alperovich
La convocatoria al diálogo que lanzó Cristina de Kirchner cosechó el fervor de la mayoría de los gobernadores, incluso de aquellos de signo político contrario al Gobierno nacional -que ahora sin embargo fijan condiciones-, y abrió, además, un compás de espera en el proceso de reorganización del PJ tras la derrota del 28-J y la renuncia de Néstor Kirchner a la presidencia del partido.

Ayer, por caso, el gobernador de Tucumán, José Alperovich, consideró que la reestructuración del peronismo debe quedar «frizada» tras la apertura al diálogo, porque «éste es el momento de dedicarse a gobernar».

En la vereda de enfrente, el gobernador socialista de Santa Fe, Hermes Binner, destacó que la apertura del diálogo «es un síntoma del crecimiento de la democracia» y no «un síntoma de debilidad».

El mandatario -cuyo Frente Progresista cayó derrotado en las elecciones ante la fuerza del senador del PJ disidente Carlos Reutemann- consideró que constituye un «espacio importantísimo para poder conversar, intercambiar ideas, buscar siempre soluciones».

Otro mandatario enfrentado a la Casa Rosada, el puntano Alberto Rodríguez Saá, si bien dijo que «no hay que aplaudir a quien quiere dialogar», destacó que «el diálogo es el agua y el oxígeno de la democracia». Y en ese contexto dijo que espera que la Presidente lo convoque a sentarse en los próximos días a la mesa de diálogo político que arranca mañana.

Otro que celebró la decisión del Gobierno fue el cordobés Juan Schiaretti. «Que se dé cuenta de que tiene que buscar el diálogo, el consenso, el bien de todos los argentinos y corregir el rumbo», había sugerido Schiaretti.

Con esa impronta redactó, de puño y letra, una propuesta de 10 puntos a los partidos de la oposición con representación parlamentaria para convertirla en una agenda de temas legislativos que los legisladores nacionales cordobeses deberán discutir y defender en el Congreso.

También el senador nacional Juan Carlos Romero (PJ disidente), afirmó que «la convocatoria está cargada de sobreactuación y de ausencia reiterada de convicción en los acuerdos».

El llamado presidencial a una mesa de diálogo nacional tiene su correlato en las provincias, donde también los gobernadores se mostraron dispuestos a abrir las puertas a todos los sectores y a la oposición para discutir los ejes clave de cada provincia, aunque con un límite: no permitir un virtual «cogobierno», sobre todo en aquellos distritos donde la oposición festejó un triunfo en las urnas el pasado 28 de junio.

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