3 de abril 2017 - 00:21

Gobierno negocia con Moyano y Barrionuevo el escenario post-paro

Mientras crece la disputa verbal en la previa de la medida del jueves, el Ejecutivo explora vínculo con exreferentes para abrir canales de negociación.

Hugo Moyano.
Hugo Moyano.
Mientras el Gobierno y la CGT se cruzan en público por el paro nacional de este jueves, el primero de alcance nacional contra Mauricio Macri, en reserva se abrieron espacios de negociación que preparan el escenario para el día después. Los protagonistas, dos exjefes que salieron del primer plano pero mantienen intacta su influencia interna: Hugo Moyano y Luis Barrionuevo.

En el Ejecutivo consideran clave cultivar ese vínculo por entender que en el triunvirato de Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, el vector electoral empañó el diálogo y apuró el desenlace de la huelga. Ayer mismo, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, dijo ver en la convocatoria al paro "muchos sectores que responden al kirchnerismo". En diálogo con Radio Con Vos el funcionario sostuvo que la protesta "está signada por la política".

Triaca aludió tanto a dirigentes que reportan al Frente para la Victoria (FpV), como el metalúrgico Francisco "Barba" Gutiérrez, exintendente de Quilmes y principal promotor de las medidas contra el Ejecutivo, como a los que están relacionados con el Frente Renovador. En este último grupo incluyen a dos de los triunviros, Daer y Acuña, pese a que sus perfiles político y sindical sean abismalmente distintos.

Con ese diagnóstico extendido en el Gabinete, los funcionarios de Trabajo reconocen sin embargo que es inevitable reencauzar el diálogo con el sindicalismo peronista de inmediato, una vez disipados los ecos de la huelga. La elección de hacerlo con dos exlíderes de sendos sellos de la CGT como Moyano y Barrionuevo responde a la necesidad de encontrar atajos para perforar el muro dialéctico que se creó entre el Ejecutivo y la central sindical por el agravamiento de las condiciones socioeconómicas de los asalariados y el final escandaloso de la marcha del 8 de marzo de la organización.

Junto a funcionarios de primera línea como Rogelio Frigerio o Mario Quintana, que sostienen el diálogo de forma individual con dirigentes para alumbrar acuerdos puntuales (el petrolero Guillermo Pereyra o Gerardo Martínez, de la construcción), el viceministro de Trabajo, Ezequiel Sabor, es uno de los responsables de la interlocución con la superestructura sindical. Sabor se vio durante el fin de semana con Barrionuevo (su principal respaldo gremial) en un casamiento en Mar del Plata, y habló por teléfono con Moyano, a quien quedó ligado por la renegociación de los contratos de recolección en la Capital Federal en su gestión como ministro de Trabajo porteño.

Al estar despojados ambos sindicalistas de la responsabilidad de llevar adelante la CGT en el Gobierno creen que son más permeables para oficiar de interlocutores en sus respectivos sectores por fuera de la agenda formal del triunvirato. Barrionuevo, uno de los que en público castiga con más frecuencia a Macri, le confió en reserva a Sabor que el problema del Gobierno es, a su juicio, la falta de manejo político con la dirigencia.

El gastronómico le transmitió por su intermedio al Ejecutivo que el paro servirá para apaciguar a los sectores más radicalizados de la central obrera y abrir una vez más el diálogo inmediatamente después. Históricamente el interés de Barrionuevo con las sucesivas gestiones fue ubicar a personas de su confianza en espacios de decisión como los organismos públicos de previsión social.

Moyano, en tanto, tuvo una actitud errática puertas adentro de la CGT con el paro. Renegó de impulsarlo hasta que percibió que la presión de los gremios industriales y de otros espacios como la Corriente Federal (del bancario Sergio Palazzo) amenazaba con empujar a la organización a una escalada de conflictividad sin control. El camionero cree que ese escenario limitará su capacidad de influir en el Gobierno respecto de su gremio y de otros intereses como el fútbol (la AFA e Independiente) y la empresa postal OCA, que gestiona de facto. Sobre esos rubros los funcionarios trabajan para mantener a Moyano como aliado.

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