14 de diciembre 2010 - 00:00

Gobierno se asegura ascenso a diplomáticos, pero peligran jueces

Héctor Recalde
Héctor Recalde
La Comisión de Acuerdos de la Cámara alta se reúne hoy en el Salón Eva Perón del Palacio Legislativo a partir de las 17 para tratar los ascensos de jueces, diplomáticos y militares.

Hay nombramientos resistidos y el dictamen de comisión podría encontrar obstáculos con tres camaristas laborales que son rechazados por senadores de la oposición y del Peronismo Federal. Los pliegos pertenecen a Enrique Brandolino, Diana Cañal y Graciela Craig, que es la esposa del diputado y representante legal de la CGT, Héctor Recalde.

Sin obstáculos

El oficialismo, encabezado por el senador Marcelo Guinle (FpV), titular de la Comisión, no encontrará obstáculos de los radicales y del Peronismo Federal al listado de promociones de embajadores y ministros plenipotenciarios. Gerardo Morales, titular del bloque de la UCR, había adelantado su disposición a dar debate y acordar las propuestas para que el pleno de la Cámara alta pueda aprobar mañana, en el recinto, los pliegos pendientes. Entre los miembros de la Cancillería hay «portadores de apellido» de ADN radical: Conrado Solari Yrigoyen, César Angeloz y Pablo Grinspun, que facilitaron el trámite del consenso al senador Morales. Contrario sensu, más de diez uniformados con parentesco y apellidos de quienes tuvieron participación en la lucha antiguerrillera e imputados en causas penales quedaron fuera de carrera. Ninguno de los excluidos había entrado a la carrera de las armas en la década del setenta. De los 320 militares que aspiran a jerarquías superiores hay tres postulantes del Ejército y uno de la Fuerza Aérea que generaron dudas en el Peronismo Federal, liderado por la senadora Sonia Escudero. Los cuatro tienen informes negativos confeccionados por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), el aparato de lobby político de Horacio Verbitsky. «Nos llama la atención el doble estándar que parece regir el mérito para los ascensos; la ministra Garré rechazó oficiales por portación de apellido y, sin embargo, aprueba otros objetados por el CELS», dijeron en el despacho de la salteña Escudero.

Foto de archivo

Otro caso que puede levantar polvareda es el del general de brigada César Milani (asciende a general de División), actual jefe de Inteligencia del Ejército. Llegó a los despachos de los legisladores una foto de archivo de la revista Somos tomada en Campo de Mayo, el 22 de abril de 1987, en plena rebelión carapintada de Aldo Rico.

La instantánea muestra a Miliani vestido con ropas civiles conversando con el extinto dirigente peronista Herminio Iglesias, en un control militar. El sindicalista intentó ser negociador entre los carapintadas y el Gobierno de Raúl Alfonsín. La revelación habría pasado inadvertida, pero la vinculación directa con uno de los objetados por el CELS, el teniente coronel Alejandro Jesús Sánchez (asciende a coronel), le dio entidad a la sospecha. El CELS impugnó a Sánchez -especialista en inteligencia, colaborador de Milani- por haber participado en el alzamiento de Semana Santa, en abril de 1987. La ministra Garré fundamentó la promoción de Sánchez con estas palabras: «Se ha tomado en consideración su particular contribución a la implementación de las políticas del Ministerio de Defensa para la transformación del área de Inteligencia del Ejército».

La agenda de los senadores tiene, además, una audiencia para escuchar a dos candidatos de la Fuerza Aérea, presentados por Garré y que no pasaron por la Junta de Calificaciones del arma. Se trata de los brigadieres Mario Callejo y Marcelo Ayerdi, quienes ascienden a brigadier mayor y también gozan de la misma cláusula meritoria que se esgrimió en apoyo del objetado Sánchez: contribución a la implementación de las políticas del Ministerio.

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