3 de diciembre 2009 - 01:00

Gobierno y oposición, hoy en guerra por controlar Diputados

• Anoche negociaban para evitar que la puja paralice hasta abril el Congreso

Néstor Kirchner, Elisa Carrió, Graciela Camaño
Néstor Kirchner, Elisa Carrió, Graciela Camaño
Las negociaciones entre el kirchnerismo y la oposición para evitar hoy una guerra en el recinto de Diputados a la hora de elegir las autoridades y repartir comisiones comenzaron a aparecer anoche justo cuando los opositores ratificaron que contaban con el número para imponerse en el recinto y el oficialismo seguía, con los teléfonos ardiendo, intentando convencer a los rebeldes más cercanos.

Fueron los primeros intentos para evitar una desastre político en la sesión de hoy, donde sólo la jura de los nuevos diputados aparece garantizada. El resto quedó para la estrategia que celosamente guardaban los dos grupos hasta hoy.

Negociar sin aparecer aflojando fue la máxima jugada que le quedó al kirchnerismo en el Congreso para demostrar que logró torcer el resultado de la elección del 28 de junio.

Los ofrecimientos corrían de despacho a despacho. Uno de los últimos fue respetarle a la oposición el 53% de los integrantes en las comisiones, reservándose el kirchnerismo el 47%, pero reteniendo la presidencia de la Cámara (algo que ningún opositor ya cuestiona) y la vicepresidencia primera que radicales, macristas, peronistas disidentes, la Coalición Cívica, el socialismo, el centroizquierda, la izquierda y hasta Miguel Bonasso acordaron exigir para Ricardo Alfonsín. Pero mientras el oficialismo seguía negándose a entregar esa vicepresidencia, los opositores juraban no aceptar una proporción de fuerzas menor al 60% y 40%.

Una reunión de todos esos bloques de la oposición aseguró anoche que el grupo contaba con 140 votos, lo que invalidaría cualquier pretensión del oficialismo. Desde el bloque de Agustín Rossi no reconocían ese triunfo. En ese caso (ver nota aparte) la estrategia oficial pasaría a desarticular la sesión una vez que se tome la jura a todos los nuevos legisladores antes que perder la votación por la distribución de cargos, con el peligro de que eso signifique paralizar el Congreso por tiempo indeterminado.

En medio de esa puja una escisión ayer le trajo esperanzas al kirchnerismo. Graciela Camaño, que se retiró del bloque oficialista alegando que no podía compartir ese espacio con Néstor Kirchner, anunció que formaba un bloque propio, separado del peronismo disidente, sumando allí a Juan José Alvarez, el cordobés Jorge Montoya, el salteño Marcelo López Arias y dos chubutenses. Ninguno de ellos afirmó apoyar al Gobierno en su reclamo por retener el control de las comisiones en Diputados, pero hubo voces aclarando que no se debería restarle mayoría en comisiones clave que hacen a la gobernabilidad. Se referían a Presupuesto y Hacienda, Asuntos Constitucionales y Juicio Político; las tres son el centro de la pelea que se verá hoy en el recinto. El kirchnerista Rossi recibió la noticia justo cuando había reunido a su bloque para un brindis de fin de año que sirvió también de sesión de adoctrinamiento.

La sesión de hoy comenzará con la presidencia de Lidia Satragno, Pinky, por ser la diputada de mayor edad en el recinto. Ella será la encargada de debatir las impugnaciones, izar la bandera y llamar a la elección de un diputado que provisionalmente presida la jura y elección definitiva de autoridades. Esa será la primera votación testigo de la situación que se viva en el recinto. En ese momento las galerías estarán colmadas en su mayoría de militantes kirchneristas y la plaza tomada por piqueteros y sindicalistas que prometieron apoyar la jura de Kirchner (ver nota en pág. 6).

La oposición juega a que Pinky continúe durante toda la sesión, hasta que finalmente se proceda a elegir al presidente definitivo de la Cámara, cargo que no le niegan a Fellner, tal como confirmó hasta el hartazgo Elisa Carrió, junto con la vicepresidencia primera y las autoridades y constitución de las comisiones. El kirchnerismo intentará, con el número que tenga, evadir esa opción, y como última alternativa tiene la posibilidad de complicar la sesión y levantarla sin nueva fecha de reunión. Es un escenario de pérdida política para todos, pero más aún para el oficialismo.

Ayer, las negociaciones continuaban en el segundo piso del Palacio, en las oficinas del bloque radical, donde el antikirchnerismo contaba y confirmaba votos hasta último momento.

El único plazo para terminar esas conversaciones, entre la oposición e informalmente, por lo menos hasta anoche, con el kirchnerismo, es el de hoy a las 17, cuando está convocada la sesión donde el Gobierno se jugará mantener o no el control de Diputados.

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