3 de abril 2014 - 00:00

Gobierno ya juega en dura puja por nuevos conjueces

Mariano Borinsky y Diana Conti
Mariano Borinsky y Diana Conti
El Gobierno giró al Senado más listas de conjueces para cubrir vacantes en distintos fueros del Poder Judicial.

El último antecedente fue a fines de 2013, cuando llegaron a la Cámara alta propuestas para ámbitos determinantes como la Casación Penal federal y la Corte Suprema de Justicia. Asunto álgido y que motivó reuniones de urgencia en el gremio de jueces. En esta ocasión, los listados además de abogados de la matrícula incluyen secretarios de los distintos fueros.

Según el reglamento que votó recientemente la Magistratura, y que impulsó su titular Alejandro Sánchez Freytes, los conjueces deben ser propuestos desde la presidencia de las distintas cámaras. La nómina del Ministerio de Justicia eludió ese nivel.

El destino de los conjueces suele depender del ánimo de los presidentes de cámara. En diciembre, apenas asumió como titular de la Casación Penal, Mariano Borinsky impulsó una acordada mediante la cual se informaba que la Casación no convocaría conjueces ya que habían dispuesto subrogancias entre los propios camaristas. Determinación que en el primer piso de Comodoro Py se asocia cada vez más al hecho de que el camarista Pedro David sigue en su despacho cuando en diciembre avisaba que tenía decidido su retiro.

Un caso distinto fue en su momento la Cámara Federal en lo Civil y Comercial, territorio hostil para las aspiraciones del Gobierno, donde aprobaron dos conjueces para la primer instancia que hasta el momento se mantienen sin grandes estridencias ni generan conflictos. Esa cámara actualmente es presidida por Francisco de la Carreras, a quien el oficialismo denunció en la Magistratura. Histórico del fuero, recibe a sus visitante con una calcomanía a la vista que reza: "Qué sería de este mundo si yo no existiera".

El rechazo de la familia judicial a los abogados postulados como conjueces se debe a la falta de antecedentes que suelen exhibir (algunos ni siquiera están matriculados), además de que son elegidos en los despachos del secretario de Justicia Julián Álvarez, un funcionario político.

Con la urgencia actual de completar decenas de vacantes, los mecanismos de selección de jueces están en el centro del debate. A la decisión de que ahora los secretarios pueden subrogar se sumó recientemente la innovación de que los asesores de los consejeros de la Magistratura también pueden concursar para ser jueces.

La modificación del reglamento hace ineludible el recuerdo del caso de José Luis López Castiñeira como un vehículo para entender futuros escenarios. Se trata de un asesor del entonces consejero Luis María Bunge Campos, que en 2010 ganó un concurso para la Cámara Federal en lo Contencioso Administrativo. Tiempo después apareció por el consejo su exesposa para denunciar que López Castiñeira había intervenido en la redacción de los temas de los exámenes del concurso. Trama apasionante, ideal para un guión cinematográfico, que no tardó en saltar a la prensa y adquirir visos de escándalo. Ante tal panorama fue la diputada y entonces consejera Diana Conti quien debió intervenir para incorporar la prohibición de que los asesores y funcionarios de la Magistratura participen en los concursos.

Pragmática, Conti, como también Miguel Pichetto, tenían un estilo que hoy parece muy lejano, especialmente cuando se puede escuchar en los plenarios al diputado Carlos Moreno gritarle a un juez que se demora en explicar su voto: "¿Qué pasa, viejo? ¡Dale que estamos votando!". Un dandy.

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