En lo que parece ser una guerra abierta entre Grecia y sus acreedores, y a medida que se acerca la rendición de cuentas entre los ministros del Eurogrupo mañana, el Banco Central Europeo advirtió que dejará abierto el grifo de préstamos de emergencia "Ela" -que mantiene a Grecia a flote- mientras no haya default. Para evitarlo e intentar hacer hasta lo imposible, inmediatamente después el Eurogrupo podría ser convocado a una reunión de jefes de Estado y de Gobierno extraordinario.
La situación cada vez más grave, con la negociación detenida y el intercambio de acusaciones entre las instituciones, costó un tercio del derrumbe de la Bolsa de Atenas, mientras las europeas cerraron apenas por sobre cero y el "spread" (diferencial) italiano tocó los 160 puntos base para luego descender y cerrar en 153. Mientras, en los bancos continúa la hemorragia de los depósitos. En junio fueron retirados 2.000 millones de euros.
El impasse en las tratativas se transformó ayer en un duelo a distancia entre los grandes involucrados, que drásticamente redujeron las esperanzas de encontrar un acuerdo con el Eurogrupo en Luxemburgo, donde estarán también la directora del FMI, Christine Lagarde, y el presidente del BCE, Mario Draghi. El primer golpe lo lanzó el premier griego, hablando en el Parlamento: "El FMI tiene una responsabilidad criminal por la situación en la que vive Grecia". "Ya es hora de que los socios decidan y digan si quieren una solución o no. Y si quieren que el FMI participe en la solución, ¿por qué aceptan sus medidas pero no la quita de la deuda?", añadió Tsipras. Si para el griego "la verdadera negociación comienza ahora", para Europa en cambio está terminando, y también muy mal: "Culpo al Gobierno de Atenas porque relata al público cosas que no fueron propuestas por la comisión", atacó Juncker, alegando las mentiras relatadas por Tsipras a los griegos.
| Agencia ANSA |


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