19 de marzo 2015 - 00:00

Gremios logran mensaje a CGT y candidatos

Los sindicalistas del transporte cumplieron ayer con su cometido de enviar un mensaje interno de fortaleza hacia los otros sectores de la CGT, y otro de advertencia al próximo Gobierno. Fue durante una reunión que mantuvieron dirigentes con la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA), en la que se debatió la actual ronda de paritarias y el impacto del Impuesto a las Ganancias; los acuerdos con China, objetados por la mayor parte de la entidad fabril y una amplia porción del gremialismo; el proceso inflacionario, y la actividad del transporte.

La delegación de gremialistas estuvo integrada por los representantes de los colectiveros, Roberto Fernández y Mario Calegari (UTA), Omar Maturano (maquinistas de trenes, La Fraternidad), Omar Pérez (Camioneros), el portuario Juan Carlos Schmid y Carlos Frigerio, de los trabajadores de la industria cervecera. Por la UIA estuvieron su presidente, Héctor Méndez, los vices Cristiano Rattazzi y Juan Carlos Sacco, el director ejecutivo, Martín Etchegoyen y el economista Diego Coatz.

El encuentro fue gestionado por los dirigentes sindicales, que aspiran a convertirse en un núcleo de referencia con vistas a la eventual reunificación de la CGT, en el corto plazo, y de negociación obligada para la próxima administración de Gobierno. Se trata del mismo grupo de gremios que convocó a un paro nacional del transporte para el 31 de este mes, aunque la medida de fuerza no fue objeto de debate durante la reunión. De hecho, desde la UIA se ocuparon de aclarar que en modo alguno la conversación implicaba un tipo de aval implícito o explícito a la huelga.

Para los industriales la convocatoria no tuvo mayor interés que el de contar con una foto con sindicalistas, en su mayoría opositores. En esa línea, la organización por el lado de los empresarios corrió por cuenta del secretario José de Mendiguren, extitular de la UIA y actual diputado nacional por el Frente Renovador, de Sergio Massa.

En cambio, para los gremialistas, que días atrás habían sido recibidos por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, el mensaje fue contundente hacia otros núcleos del movimiento obrero. "Nos hacemos cargo de lo que nadie más en las CGT, de defender a los trabajadores", le dijo a este diario Mario Calegari, de la UTA. Y apuntó, en particular, contra los referentes de la central oficialista, Antonio Caló (metalúrgicos), Gerardo Martínez (albañiles, Uocra) y Omar Viviani (taxistas): "son todos chupamedias".

Aunque hubo consenso entre las partes acerca de los efectos nocivos de la vigencia de Ganancias en la ronda de paritarias, que en los gremios más afectados elevará los reclamos para compensar los descuentos, en ninguna de las dos veredas esperan una reacción del Gobierno como consecuencia de estas gestiones. Así lo reconocieron los organizadores en los sindicatos, y lo blanqueó el industrial Sacco: "no es un mensaje para este gobierno. Es para los que vienen", le dijo a este diario.

En los gremios del transporte, al igual que en el resto del movimiento obrero, el voto de octubre está disperso y, en muchos casos, ni siquiera fue definido y menos blanqueado abiertamente. Mientras dirigentes como Roberto Fernández y Maturano mantienen vínculos estrechos con Massa, Hugo Moyano todavía no hizo pública ninguna preferencia, aunque en su entorno lo creen más cerca de Mauricio Macri. Esa incertidumbre no impidió que el bloque de hombres de la actividad resolviera solidificarse para constituirse, más allá de las gestiones por la fusión de la CGT, como el sector con mayor poder de daño en términos de medidas de fuerza frente a la sucesión presidencial.

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