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Guadaña con volumen

Sin embargo..., no resultó de trámite amable -para las carteras- el desarrollo final. Baste decir que el índice principal se resbaló hasta un 2,5% y dentro de un ritmo de gran calibre en órdenes: en torno de los $ 138 millones.
La rueda del jueves, subiendo sólo el 0,35 por ciento en precios, pero consumiendo $ 131 millones había dejado la huella de una muy profunda actividad de la oferta. A la que el trabajo de asimilarla fue de un esfuerzo intenso, capaz de conformar el monto mencionado. Ya para el viernes no se detuvo la ola vendedora, pero sí dio un paso atrás la fuerza de la demanda; ergo, los precios -en especial de las líderes- fueron una clásica: "Variable de ajuste".
Nada nuevo bajo el sol del mercado bursátil: la relación entre precios y negocios siempre resulta el mejor "barómetro" (que no dice que llueve, sino que es probable que vaya a llover).
Las diferencias no estuvieron tan dispares, 27 alzas por 36 papeles en baja, mientras que el índice Bolsa -general- se contrajo a sólo la mitad que el Merval, indicativo de recio castigo sobre las más líquidas y esponjosas para recibir órdenes grandes. Hubo un quinteto muy dolido: Siderar, YPF, Celulosa, Macro y Edenor en un derrape de más del cuatro y cinco por ciento.
La Bolsa, atropellada.


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