"Hay trampa estanflacionaria que necesita solución integral"

Edición Impresa

Entrevista al economista Nicolás Dujovne. Pronostica que en 2014 bajan las reservas o “me banco una recesión”

"Estamos metidos en una trampa estanflacionaria que necesita una solución integral", definió el economista Nicolás Dujovne. En ese sentido, señaló que habría que "bajar el déficit fiscal y emitir menos, acomodar las tasas en pesos para que cese la presión a la salida de capitales, bajar el riesgo-país con políticas más confiables y arreglar la cuestión de los holdouts".

Con respecto a 2014, este economista, director de Nicolás Dujovne & Asociados, vaticinó que la economía argentina no crecerá. "Cualquier escenario base tiene que partir de una caída en las exportaciones y siempre que esto ha ocurrido, la economía argentina se ha frenado. Las exportaciones industriales netas de autos ya están cayendo por la pérdida de competitividad", resumió.

Periodista: ¿Cómo está la economía argentina?
Nicolás Dujovne:
Más allá de la mejora en 2013, en que crecerá un 2,7%, en el promedio 2012-2013 el PBI per cápita está estancado. El empleo no crece lo suficiente para cubrir el aumento en la oferta de trabajo, por lo que el desempleo sube y los salarios reales tampoco crecen debido a la sobrevaluación del tipo de cambio. Estamos metidos en una trampa estanflacionaria que necesita una solución integral. Bajar el déficit fiscal y emitir menos, acomodar las tasas en pesos para que cese la presión a la salida de capitales, bajar el riesgo-país con políticas más confiables y arreglando la cuestión de los holdouts. Y hay que hacer todo eso porque ya hay problemas de stocks, no sólo de flujos. En 2011 uno podía enfrentar parcialmente los desequilibrios devaluando un poco más rápido, subiendo la tasa de interés en pesos y bajando gradualmente el déficit y la emisión. Ahora hay u$s 6.000 millones de utilidades y dividendos de empresas extranjeras que se quieren ir del "corralito" de los pesos y entre un 3% y un 4% del PBI de agregados monetarios no deseados. Y tenemos el faro del tipo de cambio paralelo alumbrando desde un nivel un 60% superior al oficial.

P.: En este contexto las reservas no paran de caer. ¿Hasta dónde va a seguir la baja?
N.D.:
Con el cepo se perdieron algunos mecanismos que actuaban como estabilizadores automáticos de las reservas. Ya no sube la tasa en pesos ante inconsistencias en el tipo de cambio real. Antes, cuando el sector privado se asustaba, gastaba menos y compraba dólares. Al gastar menos caían las importaciones y al comprar dólares se contraían los pesos y subía la tasa de interés local. Finalmente, el mayor superávit de comercio y la suba en la tasa frenaba la salida de capitales y se restablecía el crecimiento de las reservas. Ahora, el sector privado cuando ve el peso sobrevaluado o cuando se asusta no puede comprar dólares, compra autos, viaja o construye. Ello provoca una caída adicional en las reservas y a la vez genera esta sensación de veranito en el nivel de actividad. Pero el veranito es transitorio.

P.: ¿Entonces, la situación va a empeorar después de las elecciones?
N.D.:
En 2014 la economía argentina no crecerá. Cualquier escenario base tiene que partir de una caída en las exportaciones y siempre que esto ha ocurrido, la economía Argentina se ha frenado. Las exportaciones industriales netas de autos ya están cayendo por la pérdida de competitividad. La cosecha agrícola será más baja en volumen y los precios del agro probablemente caigan: eso ha ocurrido siempre que el dólar se ha fortalecido en el mundo. Y no se confundan: el dólar se está apreciando contra todas las monedas. Sólo se deprecia contra el Euro por la mala praxis de los alemanes.

P.: ¿Tan grave es que caigan las exportaciones?
N.D.:
Si las exportaciones caen u$s 5.000 millones en 2014 respecto de 2013 y las importaciones de energía suben unos u$s 1.500 millones, para llegar a un superávit externo de u$s 5.000 millones las importaciones no energéticas tienen que caer al menos u$s 3.000 millones el año próximo. Y esto sólo se logra a costa de una economía estancada o en caída. Y con un superávit externo de sólo u$s 5.000 millones en 2014, los pagos de deuda y cupón de PBI, el gasto en turismo y la cancelación neta de deuda del sector privado harían caer las reservas unos u$s 12.000 millones. Si el Gobierno quisiera que las reservas caigan menos el año próximo, digamos u$s 5.000 millones en vez de u$s 12.000 millones sin endeudarse con el exterior, debería generar una caída del PBI del 3% que contraiga las importaciones no energéticas al menos un 15% para obtener un superávit de comercio de u$s 12.000 millones, aún con las exportaciones cayendo. O a lo mejor nos dan una sorpresa, arreglan con los holdouts y podemos refinanciar los vencimientos. Pero lo veo muy improbable. Y sin jugar la carta del crédito externo, 2014 es nicho o tierra: o me como las reservas o me banco una recesión.

P.: ¿Y después?
N.D.:
La Argentina poselectoral de 2013 estará marcada por la tensión entre dos fuerzas. Las expectativas de una normalización de la economía que puede llegar en 2015 y provocar un cambio enorme en el crecimiento y el precio de los activos, y un 2014 y 2015 en los que el deterioro en las reservas, la suba en la inflación y el mayor atraso cambiario mantendrán frenada a la economía y harán caer el empleo y los salarios reales. A menos que el Gobierno cambie, para lo cual necesitamos un milagro, ya que no hay a quién echarle la culpa por la herencia recibida. En el mediano plazo, todo indica que la economía tiene que mejorar. La Argentina tiene muy bajo endeudamiento, tanto público como privado. El hecho de que aún en el marco de una megaexpansión en el gasto público la Argentina siempre mantuvo en estos años un superávit de cuenta corriente del balance de pagos indica que mientras que el Gobierno se sobreexpandió, el sector privado fue cauteloso. Para adelante, habrá que cambiar la composición del gasto agregado de la economía. Pasar de los subsidios del Gobierno al gasto en infraestructura del sector privado. La posibilidad de financiar ese cambio va a aparecer apenas se normalice la macroeconomía. Y hay que recrear un círculo virtuoso. A modo de ejemplo, una baja en el riesgo soberano a 500 puntos básicos desde los 1.100 puntos actuales implicaría que se duplique el valor de las compañías argentinas solamente por la baja en la tasa de descuento de los flujos. Si a eso se le suma un mejor ambiente de negocios y subas en las ganancias, la Argentina va a tener un efecto riqueza muy importante, lo que va a retroalimentar el ciclo y permitirá financiar la reconstrucción de la infraestructura. Recordemos que en el año 2000 el valor de mercado de Petrobras era sólo dos veces y media el de YPF y ahora vale 19 veces más que YPF. El banco Itaú de Brasil valía en el año 2000 como 6 Grupos Galicia y ahora vale como 108 Galicia. Ni Brasil es Suiza, ni la Argentina es Zimbabue, aunque nos esforcemos por copiar sus políticas. Con todo respeto por Zimbabue.

Entrevista de María Iglesia

Dejá tu comentario