El principal ganador del último Oscar es un film para no perderse. Se trata uno de esos casos regidos por el lema "la realidad supera la ficción". De antemano, el asunto podría parecer ingeniosísimo: durante la crisis de rehenes estadounidenses derivados de la revolución irani de 1979, la CIA intentó sacar a seis de ellos ocultos en la residencia del embajador canadiense, simulando filmar una película de ciencia ficción. SI no fuera un caso real, daría más para comedia que para drama, por lo inverosímil. Lo mejor de "Argo" (el titulo del film ficticio pergeñado por la CIA como fachada para el rescate) es que no es nada divertido. Más bien, genera una tensión de los mil demonios, y sólo en muy escasas escenas el director y protagonista Ben Affleck permite que la delirante estrategia aporte algún relieve humorístico.
| D.C. |



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