Inquieta denso drama con gran actriz

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Elena (Id, Rus., 2011, habl. en rus.). Dir.: A. Zvyagintsev; Guión: O. Neguin, A. Zvyagintsev. Int.: N. Markina, E. Lyadova, A. Smirnov, A. Rozin, I. Ogurtsov.

Lo universal de este relato se impone a sus circunstancias geográficas. Pasa en Rusia, más específicamente en Moscú, pero podría pasar en cualquier parte. Eso es lo más grave de este drama criminal sin muertos a la vista, sin acusados para castigar, pero tal vez con un evidente castigo natural en el futuro más o menos inmediato.

Acá vemos el inquietante relato, solo aparentemente lento, de unos pocos días en la vida de una señora, madre y abuela de una familia de vagos, casada en segundas nupcias con el padre de una chica también vaga pero de categoría. Sabremos que ella ha sido enfermera, suponemos que él ha sido jerarca o empresario de algo. Tiene buena jubilación, departamento espacioso, tanto que duermen separados, y carácter agrio. Su hijastro es un parásito y punto, no merece ayuda. Tiene razón,+ y si la historia transcurriera acá, el tipo profetizaría que ese vago terminará levantando el parquet para hacer asado. Pero transcurre allá, donde el nietastro necesita plata para entrar a la universidad y salvarse del ejército.

Si el pibe merece o no ayuda, es algo que nosotros mismos veremos, y confirmaremos hacia el final de la historia. ¿Será que la hija de él, una egoísta, merece que la mantengan? Un infarto, la decisión de hacer testamento, la falta de perspicacia para contar esa decisión a quien no conviene, y el drama se impone, denso, despacioso, definitivo.

Todo en colores fríos, planos algo distantes, cuervos que enmarcan simbólicamente la acción, acciones rutinarias que marcan un destino bajo el frio moscovita, y la música perturbadora de Phillip Glass, tan perturbadora como la doble moral y los sentimientos contrastados del personaje protagónico. Muy buena actuación de Nadezhda Markina, con el respaldo del veterano Andrei Smirnov y la joven Elena Lyadova, en rico personaje. Autor, Andréi Petróvich Zviáguintsev, aquel que hace diez años hizo un drama de dos nenes en viaje con un padre al que recién conocen, que viene de estar en la cárcel y no parece trigo limpio, El regreso. Un señor director, y una historia con muchos aspectos para masticar detrás de su aparente simpleza.

P.S.

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