10 de septiembre 2009 - 00:00

Intenta Macri calmar a caciques gremiales

Mauricio Macri ayer en la inauguración de un centro asistencial en el comedor Los Piletones del barrio porteño de Villa Soldati. Prepara una reunión con la CGT en la que no quiere hablar de reclamos.
Mauricio Macri ayer en la inauguración de un centro asistencial en el comedor Los Piletones del barrio porteño de Villa Soldati. Prepara una reunión con la CGT en la que no quiere hablar de reclamos.
Con la excusa de una presentación sobre cuánto cuesta la Ciudad con la que sueña, Mauricio Macri intenta un acercamiento con los sindicalistas que más estocadas le provocan en su gestión.

El jefe de Gobierno se viene reuniendo con distintos sectores, como organizaciones no gubernamentales, empresarios y políticos para exhibir la situación que atraviesa la Capital Federal, en cuanto a su Presupuesto. Se trata del plan que en la Ciudad denominan «Buenos Aires 20-20», en alusión a cuánta obra pública debería gestionarse en los próximos diez años y terminar con una cuenta negativa. Para la administración porteña se requieren $ 60.000 millones sólo para ese rubro y anualmente aducen que se pueden destinar unos $ 1.000 millones, ya que el resto lo consumen la atención de otras áreas y casi la mitad del Presupuesto de la Ciudad se paga en sueldos a municipales, maestros y médicos.

Se sentará para dar cuenta de cuánto quiere y no puede desarrollar en esa situación, con tres gremios clave que ya lo han mortificado y podrían hacerlo más.

Enfrentamientos

Uno es el sindicato de empleados de la Ciudad (Sutecba), que conduce Amadeo Genta; otro, el de los taxistas, con Omar Viviani; y también, claro, el de Camioneros, de Hugo Moyano. Con los tres, Macri arrancó su gestión con enfrentamientos y podría decirse que ha logrado que el gremio fuerte de la administración, Sutecba, mantenga por ahora la paz. En su momento, cuando asumió el cargo, Macri intentó desalojar a tres mil empleados que consideraba «ñoquis». Hubo una manifestación de proporciones que encabezó el propio Moyano. Macri redobló, e intervino la obra social de la Ciudad, actualmente ya devuelta a los sindicalistas. Es Genta quien más concurre a los despachos del palacio de Bolívar 1 para acordar aumentos salariales y otras demandas, mientras que el otro gremialista de los municipales, Patricio Datarmini, no sería de tan buen diálogo con los funcionarios. A fin de año vuelven a caducar miles de contratos de servicios que se renuevan cada ejercicio y ya mantienen en alerta a los empleados.

Viviani llegará con una pelea ganada, ya que la semana pasada, tras amenazar con una nueva protesta, logró que se archivara el debate sobre un proyecto de ley de Macri que propone la habilitación de transportes alternativos, como combis.

Propósito

Con Moyano, en cambio, la puja sigue mientras no se resuelva la renovación de contratos con las empresas recolectoras de residuos, con algunos cambios que proponen los camioneros. En los nuevos pliegos, el Gobierno porteño busca que las empresas contraten un 25% menos de personal con el auxilio de contenedores para la disposición de la basura domiciliaria y otras medidas que apuntan especialmente al plantel de barrenderos.

La cita surgió por invitación del Gobierno de Macri y fue aceptada por la CGT en la última reunión del consejo directivo de esta semana, pero sólo el calendario de la reunión ya no sintoniza. Ayer Moyano dijo ante los micrófonos radiales que «se ha invitado a Macri a la CGT. Se va a dialogar con la organización de la Ciudad, y van a participar varios grupos. Se va a hablar en general, como proyecto de Ciudad». Pero anticipó que «el jefe de Gobierno presentaría un plan futuro y vamos a escucharlo» y que «cada gremio dirá la crítica que tenga que decir».

Para los sindicalistas, «la reunión es a agenda abierta, no se ha establecido ningún punto, pero seguramente aparecerán temas de planificación, de infraestructura, de discusiones sociales y seguramente algunos otros temas de actualidad», según aseguró el secretario de Formación Profesional de la central gremial, Juan Carlos Schmid.

Ayer, además, no se había podido conciliar el almanaque, ya que en principio la reunión se programó para esta semana, pero podría posponerse para la próxima. Como sea, Macri buscará un acercamiento con los sindicalistas a los que tratará de convencer sobre la necesidad de hacer obras para el desarrollo porteño que le demandarían cerca de cuatro presupuestos completos, con la idea, seguramente, de que acoten sus reclamos gremiales para aliviarlo de los fondos.

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