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Interna clave el domingo en la UCR neuquina
De todos modos, los radicales superaron el trago amargo que significó la debacle del Gobierno de Fernando de la Rúa y de los casi 3.000 votos que obtuvieron en 2002, en las últimas elecciones para gobernador, ascendieron a los casi 80.000 cuando Quiroga perdió las elecciones frente a Sapag.
Pero este corset político no se correspondió con las ambiciones de Quiroga de querer volver por la Gobernación y aprovechó el revés producido por la famosa Resolución 125 que enfrentó al campo con el Gobierno, para pasarse sin amagues a las filas del cobismo. Todo lo contrario de lo que armó Farizano para llegar a ser intendente de la capital provincial.
El funcionario, quien supo abrevar en aguas cercanas al peronismo revolucionario de los 70, no reniega de su identificación con el modelo kirchnerista y con Sapag se constituyen en los dirigentes de mayor peso que tiene el oficialismo en Neuquén a quien se le debe agregar al propio Parrilli pero el secretario general de la Presidencia aún deshoja la margarita si se presenta o no a la disputa por el principal sillón de la provincia en 2011. Farizano jura, sin rubor, que si es elegido por los radicales este domingo, no renunciará a su postulación y se convertirá en líder de una coalición que -además del PJ- engloba a Libres del Sur, Frente Grande y UNE, partido de los sindicatos estatales. En la vereda de enfrente, Quiroga visualiza alianza con el macrista Recrear y con los peronistas disidentes de Eduardo Duhalde que comenzaron a hacerse sentir de la mano de Daniel Baum, un ex senador nacional que -hasta ahora- fue aliado del MPN en la Legislatura a través de su partido, Servicio y Comunidad. Sin embargo, tanto a Quiroga como a Farizano, los une un común denominador: arrebatarle por primera vez al MPN -de Sapag o de Sobisch- los resortes del poder provincial. Toda una aventura.
Hugo Morales


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