17 de febrero 2009 - 00:00

Izquierda alocada francesa ya supera a socialistas

El cartero trotskista Olivier Besancenot, creador del Nuevo Partido Anticapitalista, marcha junto a compañeros ideológicos en París, en apoyo a un paro en las islas Martinica y Guadalupe. Mediático, logró aventajar a socialistas envueltos en traumas.
El cartero trotskista Olivier Besancenot, creador del Nuevo Partido Anticapitalista, marcha junto a compañeros ideológicos en París, en apoyo a un paro en las islas Martinica y Guadalupe. Mediático, logró aventajar a socialistas envueltos en traumas.
París - Nicolas Sarkozy es el mayor enemigo de Olivier Besancenot tanto como Olivier Besancenot es el mejor amigo de Nicolas Sarkozy. Forzada o no, semejante paradoja se explica porque la progresión del carismático líder anticapitalista se produce en la izquierda, a costa del Partido Socialista.
Viene a demostrarlo un concluyente sondeo dado a conocer este fin de semana. Y es que los franceses consideran a Besancenot como el mejor opositor político al presidente de la República. Así lo manifiesta el 23% de los electores. Muy superior al 13% que valora la capacidad de la primera secretaria del PS, Martine Aubry, y al 6% que hace lo mismo con Ségolène Royal, cuya credibilidad sigue descendiendo con todos los síntomas de una defenestración.
La división de las huestes socialistas beneficia el ascenso de Besancenot tanto como lo hace la crisis económica. De hecho, el nacimiento del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) acaba de producirse en Francia con sentido del oportunismo y del pragmatismo político. ¿No está en crisis el capitalismo? ¿No es hora de cambiar de ruta? ¿No es el momento de llevar a la guillotina el liberalismo? Besancenot responde afirmativamente a unas y otras cuestiones, sin miedo a redundar en un lenguaje y en un programa descaradamente revolucionarios.
«La opción revolucionaria permanece totalmente actual. Queremos crear una nueva sociedad, no remodelarla a partir del capitalismo. ¿Violencia? Sólo la defiendo cuando se trata de autodefenderse», explica Besancenot -sin otros matices- después de haber puesto en órbita el NPA.
El cartero francés, de 34 años, se reconoce un leal a la herencia de León Trotsky. Y la «comparte» con «todas las tradiciones marxistas y libertarias». Una sinceridad que marginaliza el propio partido y que preocupa al Partido Socialista porque abre una hemorragia en la izquierda francesa.
Es la razón por la que Sarkozy califica a Besancenot como «un tipo simpático». Aprecia su carisma y su pegada mediática, aunque el hipotético crecimiento de la extrême gauche podría convertirse en un problema para el propio presidente. Especialmente si el movimiento social, callejero y político que se está amalgamando en torno a la crisis económica global encuentra una válvula de escape en la autodefensa del NPA.
«A Nicolas Sarkozy, en realidad, le interesa una oposición fuerte», señala a El Mundo un asesor allegado del presidente: «Una democracia es más sólida cuando más sólida es también la oposición, la alternativa. El riesgo de un brote extremista y radical en tiempos de descontento general podría transformarse en un verdadero problema de Gobierno».
Quiere decirse que Besancenot puede dejar de convertirse en una anécdota y capitalizar desde la extrema izquierda cuanto Jean-Marie le Pen hizo en la extrema derecha con ocasión de las elecciones presidenciales de 2002. La primera prueba para el líder anticapitalista consiste en las europeas de junio. Será entonces cuando Besancenot podrá sacar del armario las reliquias de Trotsky.

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