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Junto a Diego, Cristina coqueteó sobre reelección: “Vamos por más”
Cristina de Kirchner junto a Diego Maradona, Daniel Scioli y el gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, durante un acto ayer en Lomas de Zamora.
Bastó, apenas, una frase. «Vamos por más, porque nos merecemos más», dijo y generó la reacción de rigor: que se potencie la presunción, que algunos abrazan como una certeza, de que la Presidente ya decidió competir por su segundo mandato en octubre de 2011.
Estuvo lejos de la confirmación puntual. No tuvo, siquiera, el rigor de la intención. Pero en momentos en que el planeta K vocea, casi sin excepciones, el pedido de un tercer mandato Kirchner, las palabras de la Presidente fueron leídas como un anticipo.
Una combinación de factores pareció quebrar la determinación de la mandataria de no entrar en ese enredo. Pero ayer, en Lomas de Zamora, llovía -dato que, como otros tantos, le hizo recordar a su esposo- y estaba, como invitado top, Diego Maradona.
El ex jugador, que había visitado Olivos unas semanas antes de la muerte de Néstor Kirchner, fue convocado para la inauguración de una Unidad de Pronta Atención (UPA) en Cuartel Noveno, uno de las zonas más pobres de Lomas. Cerca de Villa Fiorito, barrio donde se crió Maradona.
Fueron para él varias frases presidenciales: «Esto con Maradona parece un acto de la Unasur»; él es «un ejemplo de cómo se puede llegar con el esfuerzo»- que, otra vez, invocó la memoria de su marido. Fue justamente en ese contexto en que la Presidente coqueteó con la idea de su reelección.
«La mejor manera de homenajearlo (a Kirchner) es seguir adelante con fuerzas este proyecto nacional, popular y democrático», afirmó y afirmó que cuando desde «un diario» o «despacho» le decían «que no se podía, él redoblaba los esfuerzos».
«Cuando se despreciaba a su pueblo, él se jugó por todo», dijo la Presidente y lanzó la frase del furor K: «Vamos por más, porque nos merecemos más», indicó la mandataria». Ayer, en Gobierno, querían tomar ese comentario como la orden de «mover» públicamente por la reelección.
Días atrás, como contó este diario, Carlos Kunkel -un habitual augur de los movimientos K- dijo en un encuentro en Florencio Varela que desde el verano pasado Kirchner tenía decidido que la candidata en 2011 sería Cristina. ¿Y el clamor por Néstor? «Para protegerla», dijo Kunkel.
En el PJ bonaerense, representado ayer por varios caciques, el dato fue abrazado como un guiño para lo que ellos vienen promocionando: Cristina de Kirchner repite, Daniel Scioli va por segundo mandato en provincia y los alcaldes reeligen. El esquema del statu quo.
Es, en rigor, lo que promueve el sciolismo en sintonía con el grueso de los jefes comunales. Hugo Moyano se mostró, en la reunión que mantuvo días atrás con dirigentes del PJ, alineado con esa postura. Su plan es otro: incidir en el vice y en las listas legislativas.
El coqueteo de Cristina de Kirchner fue ante otra figura inusual. En Lomas estaba, ayer, el gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, «Serginho», que ganó trascendencia internacional en las últimas semanas luego de la embestida sobre los carteles narcos en las favelas cariocas.
Cabral, que fue visitado en el pasado por Scioli, participó del acto porque el modelo UPA -unidad sanitaria abierta las 24 horas para atender casos de baja y mediana complejidad, una forma de descomprimir la demanda sobre los hospitales- fue gestado y puesto en práctica en Río.
Cabral compartió escenario con Cristina de Kirchner y Scioli. El acto lo montó Martín Insaurralde, el intendente local. Estuvieron, además, los ministros de Salud de la Nación, Juan Manzur, y bonaerense, Alejandro Collia. Insaurralde, ante Manzur, pidió que el centro se llame Néstor Kirchner.


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